Una reflexión sobre el salario como dispositivo de subjetivación individualista que recupera experiencias históricas de mutualismo. Desde ahí se plantea cómo reconstruir formas colectivas de reproducción material en los centros sociales.
Una reflexión sobre el salario como dispositivo de subjetivación individualista que recupera experiencias históricas de mutualismo. Desde ahí se plantea cómo reconstruir formas colectivas de reproducción material en los centros sociales.
La explicación del imprevisto éxito de Sánchez es relativamente sencilla. El secreto descansa en la capacidad de El Perro para digerir lo que ha ido quedando de un 15M derrotado, institucionalizado y convertido en la llamada «nueva izquierda». Se trata de un típico proceso de inversión simétrica que hace a Sánchez tan grande como enorme se hace la derrota de este movimiento.
Mientras el Gobierno presume de avances en vivienda, la escalada de los precios y los desahucios no paran. Entre declaraciones triunfalistas y reformas de corto alcance, el foco se desplaza ahora hacia Pablo Bustinduy, nuevo rostro de una estrategia política que combina guiños hacia los movimientos sociales con concesiones de fondo al mercado inmobiliario. Lo que está en juego es quién marca realmente el ritmo.
En el momento en que Israel comenzó a bombardear Irán, algunas organizaciones de izquierdas –en EE.UU. o España– incurrieron en todo tipo de contorsiones para justificar al régimen. Esta forma de antimperialismo constituye, sin embargo, un obstáculo considerable para la construcción de un internacionalismo aliado con los pueblos en lucha.
El capitalismo verde no representa una ruptura con la crisis ecológica, sino su reconfiguración como nuevo campo de negocio y de gestión tecnocrática del conflicto. Pero no hay solución dentro de este marco de la gestión ni en la suma de decisiones individuales, sino en la reapertura de un conflicto político real contra las estructuras del capital.
Una defensa de la competitividad europea como «vía pragmática al ecosocialismo» implica apoyar el programa que va a ejecutar el capital y la derecha europea: ajustes salariales, privatización de las pensiones, políticas migratorias asesinas, la vuelta de la mili, la escalada bélica imperialista y regar de millones a empresas que no realizan ninguna transición energética. ¿Es esta la alianza incómoda que se plantea para la cual “no caben excusas ideológicas”?
Lejos de un retorno religioso, España sigue profundizando su proceso de secularización, especialmente entre la juventud. Al mismo tiempo, el crecimiento de nuevas comunidades religiosas revela necesidades de pertenencia y apoyo mutuo en una sociedad cada vez más atomizada y despolitizada.
Pedir nuevos derechos de autor para entrenar modelos de IA no nos llevará a un mundo en el que estos no se utilicen para destruir a los artistas, sino a uno en el que se nos exigirá que cedamos esos nuevos derechos de entrenamiento a las grandes empresas. Exigir un nuevo derecho de autor solo te convierte en un idiota útil para tu jefe.
Cualquier transformación significativa que se produzca en el contexto de reordenación capitalista del mundo en el que nos encontramos necesita del caos. En este escenario, el pánico de la izquierda es solo reflejo de su acomodación al orden de explotación y dominación contra el que decía luchar.
Tras años fuera del mercado, la bajada del Euríbor y los avales públicos están empujando a miles de jóvenes a firmar hipotecas en plena escalada de precios. ¿Estamos ante el prólogo de otra burbuja y de una nueva crisis de sobreendeudamiento?
La nueva reforma endurece las penas por pequeños hurtos y estafas si son reiterados y facilita el acceso a la prisión por conductas de escasa cuantía. Impulsada en nombre de la seguridad, consolida una deriva punitiva que impacta con mayor fuerza en los sectores más vulnerables.
A pesar de la polémica sobre la supuesta derechización de los pobres, los datos electorales apuntan menos al voto reaccionario que a la abstención y al desapego político. En vez de un giro ideológico, lo que se evidencia es una fractura entre una izquierda integrada y unos sectores populares crecientemente expulsados del horizonte de representación.
La nueva propuesta legal que pretende limitar el acceso de los menores a redes sociales impone al conjunto de la población un control enmascarado sobre el uso de Internet. Si se aprueba, todos estaremos forzados a escanear nuestro DNI o nuestra cara antes de acceder a webs y aplicaciones.
«Who Paid the Pipers of Western Marxism?” sostiene que el marxismo occidental es, en realidad, un “marxismo imperial”, diseñado para desarmar la lucha de clases revolucionaria y sustituirla por una crítica cultural abstracta perfectamente compatible con el capitalismo.
La demanda aparentemente neutral de limpieza urbana opera como un dispositivo de subjetivación que legitima el control, la vigilancia y la expansión del poder punitivo en las ciudades. El higienismo articula una política del espacio público basada en el civismo, el pánico moral y la exclusión de cuerpos considerados impropios.
Se está situando a “los sin techo” al mismo nivel que la suciedad y la delincuencia al tiempo que se intenta convertir la infravivienda en un peligro para los barrios.
En un contexto de ofensiva privatizadora, la universidad pública se convierte en un campo de disputa central entre la segregación social, la meritocracia elitista y la posibilidad de una democracia real.
En medio de una crisis productiva persistente, Europa combina envejecimiento demográfico y dependencia del trabajo migrante. En este escenario se generan jerarquías raciales alimentadas por pánicos securitarios y disputas sobre quién merece derechos y pertenencia social.
La apuesta radical consiste en invertir la lógica: si el intelecto general ya ha sido expropiado, usémoslo para generar una producción cultural masiva y desbordante, partiendo de la premisa de que la propiedad intelectual ha muerto. Si todo es generado, todo puede ser común.
La escuela competencial no nos lleva al “nuevo espíritu del capitalismo”, a ese horizonte posfordista de trabajo horizontal y colaborativo que nos habían prometido, sino a un neotaylorismo rampante donde el actual avance del sentido común de la reacción y la extrema derecha nos muestran la próxima estación.
La ultraderecha está doblemente representada en el Parlament de Catalunya por Vox y Aliança Catalana. Las últimas encuestas les pronostican un crecimiento espectacular. ¿A qué responde el éxito de estas dos ofertas políticas xenófobas en un mismo país?
En lugar de ofrecer programas de tratamiento efectivos elaborados desde una perspectiva comunitaria, se opta por una respuesta puramente punitiva y de control (sanciones, aislamiento), lo que agrava los problemas en vez de solucionarlos.
Cuerpos de seguridad, fiscalías y administraciones oscilan entre la pasividad y la colaboración con las empresas de matones. Pero ¿qué pasa cuando okupar es la única forma de conseguir una vivienda?
Italia vive movilizaciones históricas: huelgas generales, puertos bloqueados, universidades ocupadas. En estas acciones, que se piensan como una manera de interrumpir el genocidio, emerge una nueva generación de jóvenes politizada por la situación en Gaza.
Reseña del libro «El fin de nuestro mundo. La lenta irrupción de la catástrofe» de Emmanuel Rodríguez. Este no un manual de soluciones frente a la catástrofe, sino una invitación a mirar de frente al abismo sabiendo que podemos ensayar formas de vida colectivas capaces de resistir.
Lo que enfrentamos es un conflicto de clase y a la vez generacional, dos elementos que casan mal analíticamente, pero que son imprescindibles para entender una sociedad como la española. En cualquier caso, de nuevo la herencia debe convertirse en un campo de batalla.
La unidad de la clase obrera no es un dato de partida, sino el resultado de un trabajo político e ideológico de unificación. Debido a los prejuicios heredados de la historia colonial, la fractura entre la fracción “nacional” de la clase obrera y su fracción “inmigrante” continúa siendo una de las principales herramientas de división.
El desalojo se nos muestra como un epílogo. No sabemos si volverán las ocupaciones, no sabemos si surgirán nuevos espacios. Pero sabemos que el conflicto permanece intacto, que la ciudad neoliberal no podrá borrar para siempre el recuerdo —y la posibilidad— de una ciudad diferente, que no se doblega ante el mercado.
Entrevista a José Nivoi, estibador y sindicalista miembro del Colectivo Autónomo de Trabajadores Portuarios de Génova (CALP), que lleva adelante una experiencia de organización de los trabajadores portuarios de Europa y el Mediterráneo en su compromiso por no participar del transporte de armas.
Una empresa política no se define por su forma jurídica sino por su práctica: por las decisiones que toma para fortalecer a la comunidad. Desde crear redes de apoyo hasta desarrollar herramientas compartidas, lo que las politiza es su capacidad de democratizar recursos y ampliar la base material de la organización colectiva.
Reseña del libro de Joshua Clover «Disturbio. Huelga. Disturbio. La nueva era de los levantamientos» (Traficantes de Sueños, 2025), un trabajo que permite avanzar una crítica sobre los horizontes estratégicos que se abren en la crisis capitalista.
Rescatamos este artículo para promover un debate sobre la economía cooperativa. En él se hace un repaso histórica a las ideas y prácticas que la impulsaron y se perfila una hipótesis política para el movimiento que hoy se organiza en torno a la economía social.
El eslogan quiere decir sencillamente que tenemos que trabajar sin delegar en un Estado protector. A este habrá que exigirle recursos y servicios, pero siempre asumiendo la responsabilidad de lo que es nuestro. Donde el monte es comunal y no privado esta posibilidad es inmediata.
De las okupaciones a los sindicatos sociales, un recorrido por las mutaciones de la autonomía en la Barcelona de las últimas décadas
Este texto parte de una perspectiva anticolonial para pensar cómo la violencia imperial ha operado -y sigue operando- de forma fragmentada y burocrática sobre los cuerpos racializados.
Estos disturbios no son simples estallidos de garrulos enfervorecidos por su borrachera violenta, el fenómeno racista posee líneas propias en el entramado político-institucional. En Euskadi, además, existe un terreno fértil para el surgimiento de una fuerza movilizada de extrema derecha. Lo particular es que parte de esta dinámica puede surgir del campo nacionalista vasco.
La producción de armamento en la UE es un sector estratégico en buena medida al margen de la competencia asiática. De hecho es el único sector donde Europa y EEUU pueden mantener una industria, un I+D todavía «competitivo» (pues su cliente es el Estado) y un beneficio industrial razonable.
Lo que genera seguridad es luchar contra los desahucios y las movilidades forzosas, contra la precariedad y la pobreza, la falta de tiempo y el deterioro de las redes sociales y comunitarias
Michael Hardt y Sandro Mezzadra debaten sobre las transformaciones de las relaciones de poder mundiales y el creciente movimiento internacionalista de liberación.
Recientemente se ha recuperado críticamente el concepto de «reformas no reformistas» formulado por André Gorz como respuesta a la contradicción clásica entre reforma y revolución. Este texto hace un repaso crítico de esta noción y analiza su aplicabilidad en el marco de estrategias de construcción autónoma frente a la crisis del capitalismo y el papel del Estado.
El meme de las meninas surgió como un objeto digital capaz de canalizar el hastío de toda una generación: una estética propia de una clase media desencantada que, cada vez con más claridad, intuye que las cosas solo pueden empeorar.
Invitamos a compañeros argentinos a hacer un balance donde se compare la situación española y argentina, sobre todo en relación a la institucionalización de las revueltas post-2001 y 15-M. Un ejercicio de interpretación que permite hacer visibles algunas causas del triunfo de Milei que no suelen ser las que aparecen en el primer plano de la conversación pública.
Análisis histórico del «milagro vasco» y de su actual declive. ¿A qué se debe? ¿Cómo se relaciona con la crisis europea? ¿Qué nuevas coaliciones sociales son necesarias para responder a un escenario dominado por la precariedad, la exclusión y la crisis territorial?
¿Qué forma de sentir y pensar ha predominado en los discursos y la intervención política de esta edad de la impotencia tanto en las derechas más o menos ultras como en el extremo centro y en eso que un día se llamó izquierda y hoy se autodenomina progresismo? Hoy reina una soberana paradójica: la víctima.
La cultura de izquierdas parece atrapada en identitarismos, eslóganes gastados y gestos moralizantes. Mientras tanto, el encarecimiento del suelo urbano y la proliferación de regulaciones sobre el espacio público han ido borrando, poco a poco, los lugares donde explorar nuevas formas de vida.
El gesto radical, situado y multiplicado, se transforma en acción directa y de masas. Se trata de “Golpear fuerte y dónde haga daño”, aseguran en su manifiesto.
Segunda parte de la entrega que hace un recorrido por la memoria del procés. ¿Qué ha sucedido en Cataluña a nivel institucional tras su fin?
El acontecimiento más relevante de la gran renuncia se esconde detrás de la imponente caída de la natalidad global, que en la última década se ha vuelto a acelerar.
Para entender la verdadera significación política del nuevo presidente norteamericano se analizan aquí los principales elementos que articularán la propuesta trumpiana: la guerra cultural, la guerra comercial y la que se está produciendo por el control del aparato de estado norteamericano.
Las preguntas serían cómo ampliar sus bases, cómo articular las demandas en una estrategia revolucionaria, cómo superar a los agentes burocratizantes y desmovilizadores, cómo plantarles cara y vencer.
Detrás del término civilización se esconde una memoria particularmente inefable de lo que somos y de eso a lo que damos el nombre de modernidad. Civilizado es el modo más autocomplaciente de decirse: «yo señor y amo de este mundo».
Análisis detallado de la historia política reciente de Cataluña a partir de los acontecimientos que arrancan en 2009 y que dieron forma al proceso soberanista de la última década.
Hay que prepararse para la movilización de los sectores inquilinos, hacinados, okupas e hipotecados precarios, porque la campana de la verdadera crisis de vivienda no la tocarán solo los precios de la vivienda sino los problemas en el empleo y la efectividad de las políticas redistributivas europeas.
En el plano simbólico tenemos que liberarnos del desprecio plurisecular del que son objeto las prácticas de subsistencia y en el material, hace falta luchar contra las instituciones y los dispositivos que “organizan el acaparamiento de medios de subsistencia y prohíben su uso popular”, lo que pasa necesariamente por sublevaciones.
Los intereses económicos se han acabado imponiendo en la Universidad de Goldsmiths, una institución que fue referente del pensamiento crítico y cultural europeo. ¿Qué nos dice esto de la relación entre la neoliberalización del conocimiento y la deriva identitaria e individualista del sector artístico?
Se trata de comprender a fondo las condiciones bajo las cuales una oligarquía occidental acompañada de publicistas se apodera de la crisis desde arriba para imponer un orden por medios violentos.
Las grandes posiciones epocales de la era de las catástrofes podrían representarse en los «conscientes», los «negacionistas» y los «indiferentes». Este ejercicio literario nos permite considerar quizás los medios para salvar la impotencia
El viraje de Mark Zuckerberg hacia las posturas de la manosfera representa un punto de inflexión en la ‘batalla cultural’ y nos obliga a examinar los límites tácticos del feminismo neoliberal.
Con este análisis, pretendemos avanzar algunas ideas para la conquista de una RJL verdaderamente ambiciosa y emancipadora.
Hay dos escenarios posibles: o bien el Nuevo Frente Popular trata de gobernar aceptando renuncias y abre con ello la puerta al encumbramiento de Le Pen, o bien se escinde entre su ala reformista radical y su ala más abiertamente proestablishment.
Las cárceles no son reformables, pero sí son sustituibles por otras formas de prevenir las violencias, de acompañarnos en los daños sufridos y de abordar los conflictos sociales e interpersonales que no nos expropien de nuestra capacidad de autogobierno.
Frente al avance del enfoque privatizador en la cooperación internacional, se vuelve estratégico repensar y reconstruir un nuevo internacionalismo que enfrente el engranaje jurídico, político y empresarial de esta huida hacia adelante del capitalismo en crisis permanente.
Ante la criminalización de todo un barrio hay que decir que la seguridad no puede alcanzarse sin garantizar una mayor distribución de renta y de derechos entre toda la población que lo habita
No hay atajos ni alternativas a la organización para que se extiendan la solidaridad y la confianza en los otros, ni hay atajos para frenar la proliferación del fascismo.
Si se produjese una huelga salvaje la mayoría de los hogares minirentistas mantendría ingresos notablemente superiores al hogar medio español.
El declive de la industria automotriz alemana amenaza no solo la estabilidad de su economía nacional sino también el equilibrio económico europeo.
La denuncia individual en redes donde cada una actúa por su cuenta no puede ser una apuesta consistente para luchar contra la violencia o el sexismo-
Otra vez se plantea una reforma insuficiente. ¿Seremos capaces de forzar los cambios necesarios para lograr una ley que no nos amordace y avergüence?
El pasado 13 de octubre asistimos a una de las manifestaciones de vivienda más grandes de los últimos tiempos. ¿Qué lo hizo posible? ¿Cuáles son sus potencias y sus límites?
No buscamos caridad ni nos sirven los parches temporales; exigimos justicia y cambios profundos en las estructuras que perpetúan la desigualdad. Nuestra lucha no es por migajas ni favores; es por una vida y una vivienda digna
Los autores identificaron en la Nueva Izquierda estadounidense a un grupo social que estaría compuesto por profesionales y que, pese a estar comprometidos en las luchas sociales, sus funciones contribuían al control de la clase trabajadora. ¿Qué podemos aprender de este análisis para pensar la composición de clase de los movimientos sociales hoy?
Se trata de poner el problema de los grupos en el centro. No tanto para pensar cómo nos organizamos, sino para pensar por qué a veces no queremos organizarnos, por qué hay organizaciones que nos separan o nos entristecen y por qué, aunque nos organicemos, no opera ningún cambio en nuestras formas de vida.