En un contexto de ofensiva privatizadora, la universidad pública se convierte en un campo de disputa central entre la segregación social, la meritocracia elitista y la posibilidad de una democracia real.
En un contexto de ofensiva privatizadora, la universidad pública se convierte en un campo de disputa central entre la segregación social, la meritocracia elitista y la posibilidad de una democracia real.
La apuesta radical consiste en invertir la lógica: si el intelecto general ya ha sido expropiado, usémoslo para generar una producción cultural masiva y desbordante, partiendo de la premisa de que la propiedad intelectual ha muerto. Si todo es generado, todo puede ser común.
La escuela competencial no nos lleva al “nuevo espíritu del capitalismo”, a ese horizonte posfordista de trabajo horizontal y colaborativo que nos habían prometido, sino a un neotaylorismo rampante donde el actual avance del sentido común de la reacción y la extrema derecha nos muestran la próxima estación.
In memoriam de Paolo Virno. Su actitud vital y posición política fueron siempre, hasta el final de sus días, las de un comunista empedernido que, a pesar de las aceleradas mutaciones del capital que se ciernen sobre nosotros como un apocalipsis, intentaba descubrir en cualquier resquicio social la posibilidad de subvertir el estado de las cosas.
La prevalencia de los superhéroes como producto cultural de masas se ha vuelto una parte fundamental de la pedagogía punitiva. Consigue adiestrar a la sociedad en la escasez de herramientas colectivas para enfrentar los conflictos y en el surgimiento de figuras individuales con personalidades autoritarias como azotes del crimen.
Durante las semanas previas al Sónar, representantes culturales de la clase gestora profesional trataron de neutralizar el malestar de asociaciones propalestinas que se estaban organizando para boicotear el festival.
El meme de las meninas surgió como un objeto digital capaz de canalizar el hastío de toda una generación: una estética propia de una clase media desencantada que, cada vez con más claridad, intuye que las cosas solo pueden empeorar.
La cultura de izquierdas parece atrapada en identitarismos, eslóganes gastados y gestos moralizantes. Mientras tanto, el encarecimiento del suelo urbano y la proliferación de regulaciones sobre el espacio público han ido borrando, poco a poco, los lugares donde explorar nuevas formas de vida.
Los judíos fueron el objeto principal de las categorías “universales” de la exclusión etnocéntrica europea hasta que fueron incorporados, a través del sionismo, al proyecto colonial: hasta que -digamos- se “europeizaron” a través del crimen.
Los intereses económicos se han acabado imponiendo en la Universidad de Goldsmiths, una institución que fue referente del pensamiento crítico y cultural europeo. ¿Qué nos dice esto de la relación entre la neoliberalización del conocimiento y la deriva identitaria e individualista del sector artístico?