Perro Sanxe. El nuevo Ayatolá de la izquierda

por | Mar 18, 2026 | Coyuntura

Mientras la izquierda surgida del 15M se fragmenta en disputas y pierde relevancia, Pedro Sánchez no solo resiste sino que desplaza el eje del conflicto hacia la geopolítica y recompone su liderazgo, al tiempo que fagocita ese espacio político.

Al Presidente Sánchez se le ha dado por muerto en numerosas ocasiones, tanto dentro como fuera de su partido. Tras las derrotas electorales de Extremadura y Aragón parecía lógico que el PSOE retrocediera en las autonómicas de Castilla y León, plaza fuerte de las derechas españolas. Según esta hipótesis, comenzaba su lenta caída hasta la derrota final.

Pero, contra todo pronóstico, el PSOE ha resistido. Carlos Martínez, el alcalde más popular de los socialistas, contuvo el golpe y logró incluso mejorar resultados: dos escaños más y 14.269 votos adicionales. El partido, además, amplió distancia a su izquierda: Soria Ya bajó a un solo escaño —frente a los tres de 2022— y Podemos perdió su representación.

En este contexto, el debate sobre la recomposición de la izquierda sigue abierto, pero por ahora la derecha avanza hacia la victoria en las próximas generales mientras que la izquierda surgida del 15M se encamina hacia la irrelevancia.

La derecha avanza hacia la victoria en las próximas generales mientras la izquierda surgida del 15M se encamina hacia la irrelevancia

La incertidumbre se produce en medio del debate sobre los ingredientes que harían que esta izquierda –compuesta por Podemos, Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid, Compromís o los Comuns– gane fuerza. Para unos la cuestión es mayor unidad y método, para otros encontrar un nuevo liderazgo al estilo Gabriel Rufián. Hay quienes lo apuestan todo al programa, otros se calzan la chupa de cuero y ponen poses raperas. Incluso hay quienes apuestan por retomar un discurso de clase más fuerte frente a las “políticas de la identidad” o dar más duro con la agenda social. A los ojos de la inmensa mayoría, semejante dislate no es más que la escenificación de un nuevo “quítate tú pa ponerme yo” que ya solo se creen sus propios protagonistas.

Las soluciones partidistas que mamaron del 15M han entrado en fase de colapso. Convertidas esas formaciones en meros aparatos de representación y agitación mediática, la falta de implantación y de construcción política de base ha acrecentado su dependencia de las lógicas de redes y de las guerras culturales. Política-espectáculo que se alimenta de indignación, celebraciones fastuosas, victimismos y una representación oportunista del momento político. Esto es lo que construyó Podemos poco después de su lanzamiento y hoy es una dinámica global que reduce lo molar de la política a meros gestos de marketing.

Pedro el devorador

Lo que nadie se podía esperar era que, estancadas las lógicas de reproducción de la izquierda post15M, fuese un líder del viejo Partido Socialista quien devorara este proceso. En el lapso de tiempo que va desde la carta a la ciudadanía escrita por el presidente en abril de 2024 hasta el retorno al «No a la guerra» de este mismo mes de marzo de 2026, Sánchez se ha hecho con las riendas del gobierno y ha ganado la inmensa mayoría de las batallas culturales planteadas desde su izquierda.

De nada vale que las políticas de vivienda no funcionen o se conserve intacta la ley mordaza. Pedro Sánchez ha aprendido a dominar el pequeño espacio electoral que sobrevive a su izquierda. Incluso, en los dos últimos años, ha empezado a alimentarse de él. Sabemos que esta habilidad no es nueva y recuerda a las destrezas que lograron Alfonso Guerra y Felipe González a la hora de incorporar y desarticular a la poderosa extrema izquierda de finales de los 70. Pero no por ello deja de sorprender su capacidad.

Si la carta a la ciudadanía de hace dos años sacó la lagrimilla a más de un izquierdista desprevenido, el apoyo a la lucha contra el genocidio en Gaza ha puesto a la mitad del electorado detrás del gobierno antes que en el lado opuesto. La corrupción, los problemas de vivienda, la precariedad o la ley mordaza han quedado en un segundo plano. El último episodio de la serie ha sido la posición firme de Pedro Sánchez por la guerra de Irán. Sánchez ha sabido jugar en el marco político realmente existente hoy: el de la guerra global, el de la gran geopolítica. Y ha entrado en este terreno con una posición privilegiada, la de opositor más reconocible de las políticas de Donald Trump.

Nadie puede negar que la jugada es maestra y que borra de un plumazo muchos de los problemas que asediaban seriamente al presidente apenas hace cuatro meses. De un soplido saca del mapa a Sumar y a Podemos, quizás lo más fácil de su cometido. De paso, recompone su figura como líder progresista contra la ola global reaccionaria y, por último, opaca y desdibuja todos los asuntos nacionales espinosos para el presidente.

La recuperación del «No a la guerra», que proviene de las masivas movilizaciones contra la guerra de Irak herederas del movimiento antiglobalización, ha despertado el entusiasmo en todos los rincones de la cultura progre y ha mandado al rincón de pensar a los aspirantes a recomponer la socialdemocracia española. Partidos como Más Madrid, los Comuns y Sumar se han quedado fuera de juego y otros, como Izquierda Unida y Podemos, empiezan a añorar el hueco de IU en los años en los que era única fuerza parlamentaria a la izquierda del PSOE.

Sánchez ha devorado a los hijos institucionales del 15M y petrifica este nicho político hasta llevarlo a la tumba

Sánchez ha devorado a los hijos institucionales del 15M y petrifica este nicho político hasta llevarlo a la tumba. Sin embargo, los réditos de este enésimo lifting del PSOE no parece que den para ganar unas próximas elecciones generales, acaso únicamente para destruir buena parte de las alianzas construidas con los otros partidos progresistas. Esa izquierda del PSOE es incapaz de hacer sombra al presidente de manera equiparable al nivel –en cantidad y calidad– que ofrece VOX con y contra el PP. Sea lo que sea que esté por venir no pasará ya por ese espacio institucional existente hoy a la izquierda del PSOE.

De esto quedan muchas lecciones que podríamos aprender sobre la construcción de procesos autónomos de la institución. El más importante, se han de construir las luchas lejos de los chantajes de la izquierda, encantadores de serpientes cuya única magia ha consistido en apoderarse de las demandas y la energía política de las luchas hasta drenar y secar las potencias desplegadas en el anterior ciclo de movilización.

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