Entre la rebelión y la familia: apuntes sobre los feminismos en China

por | Oct 28, 2026 | Feminismos/Disidencias, Mundo

Las necesidades de acumulación del capitalismo chino mandan que crezca la tasa de natalidad, y eso devuelve la institución familiar al centro de la política. El Partido subsidia matrimonios y maternidad mientras las mujeres responden con resistencias que desatan represión y detenciones.

El invierno acoge la entrada al año 2025 en Beijing, pero en la capital de China apenas se siente. La verdadera fiesta que sirve como ritual de entrada en un nuevo ciclo, el mal llamado año nuevo chino (no es el único país de Asia que mantiene los rituales lunares), es la Fiesta de la Primavera, que cae entre finales de enero y mediados de febrero. A pesar de que el calendario solar se introdujo en China en 1912 para acompasarse a los ritmos de Occidente, nunca abandonó el calendario lunar para los ritos sociales. No se puede entender la economía china sin seguir las pautas del calendario lunar: la Fiesta de la Primavera no solo marca el mayor número de desplazamientos de masa humana del mundo, también supone, por ejemplo, una época en la que muchas fábricas y empresas de reparto se quedan sin trabajadores porque estos abandonan sus puestos para regresar a sus tierras natales con sus familias.

En las noches de invierno, las temperaturas en la capital bajan hasta los 15 y a veces 20 grados bajo cero. Una de esas noches entramos a un angosto bar en el que hay que apretarse contra la pared para cruzar la barra. En las mesas, en varias lenguas, hay pegatinas que recuerdan a la clientela que no means no. Entre algunos carteles de antiguos conciertos que lucen en las paredes se encuentran otros que celebran la menstruación. Si se pone atención, se puede encontrar una bandera LGTBIQ+. Una de las regentes que han sacado adelante esta cooperativa, miembro de una banda postpunk, nos atiende y nos explica que allí, en la seguridad del espacio del bar, podemos hablar de lo que sea; pero no quiere aparecer en ningún medio hablando sobre según qué temas relacionados con los feminismos. En la banda han tenido problemas por mostrar abiertamente sus ideas y proclamas feministas, pero no solo con las autoridades, también con parte de la escena underground y DIY. "Tengo la sensación de que en todos los ambientes te piden que seas perfecta. Es patológico: si dices que eres feminista, automáticamente te exigen que seas una feminista perfecta", sentencia.

Del hijo único a la promoción de la natalidad

Sabemos poco de China, pero casi todos hemos oído que "en China no se puede tener más de un hijo". Los fantasmas de la extinta política del hijo único alimentan la idea de que el Gobierno chino ejerce un control férreo de la población, como si en Occidente esto no sucediera. Sin embargo, de maneras quizás menos evidentes, los estados en todas partes se ocupan de la natalidad, la salud o la esperanza de vida. Se trata, en todas partes, de "hacer vivir" de cierta manera.

La organización familiar está en el centro de las preocupaciones en China y se planifican minuciosamente desde el Estado las políticas reproductivas. Desde hace un tiempo, las necesidades de acumulación del capitalismo chino mandan que crezca la tasa de natalidad. Esto pone en el centro de la política la institución familiar. En la China tradicional, como en la India, los matrimonios se pactaban sobre todo entre familias y la mujer casada pasaba a integrar la del marido, a quien debía completa sumisión. Aunque estas prácticas ya no están tan extendidas, sobre todo en las ciudades, sus ecos siguen pesando para muchas mujeres.

Las necesidades de acumulación del capitalismo chino mandan que crezca la tasa de natalidad

En 2026, la periodista Luo Ting recibió uno de los siete premios al periodismo independiente Jizhe de jia (una serie de galardones financiados colectivamente fuera de las instituciones para premiar el periodismo que ayuda al progreso social) por su investigación sobre el caso en el que una violación acabó en negociación entre las familias para organizar un matrimonio forzoso en el condado rural de Yanggao, provincia de Shanxi, revelando los crueles aspectos del mercado matrimonial que aún se da lejos de las ciudades. Otro de los premios fue para la periodista Wang Wengqing, que, eludiendo las fuentes oficiales, consiguió destapar el caso de asesinato de una mujer a manos de su marido, reconstruyendo la vida de la víctima a partir de numerosas entrevistas con gente de su entorno, haciendo hincapié en el carácter oculto de las violencias que sufrió una mujer a quien el primer relato oficial presentaba como "una esposa perfecta" y una "dama ejemplar de la alta sociedad".

Desde el año 2013, cuando se produjo el último pico de parejas registradas, el número de matrimonios no ha hecho más que descender en China. De los 13,47 millones de aquel año, los matrimonios han caído hasta algo más de 6 millones en 2024, un descenso récord. Esto, sumado al envejecimiento de la población, ha provocado la reacción del Partido Comunista de China (PCCh), que ha desplegado una serie de medidas para favorecer los matrimonios y la natalidad, como subsidios económicos directos, ampliación de los permisos de maternidad y paternidad, ayudas a la vivienda y educación, inclusión de periodos de reflexión para el divorcio o subidas de impuestos para los métodos anticonceptivos. En uno de sus discursos en 2023, Xi Jinping especificaba que era necesario "guiar a las mujeres para que desempeñen un papel único en la promoción de las virtudes tradicionales de la nación china y el establecimiento de buenas costumbres familiares. Debemos cultivar activamente una nueva cultura del matrimonio y la maternidad".

Como veremos a continuación, la resistencia al matrimonio, a la familia —y a cualquier relación con los hombres en algunas posiciones extremas—, se enarbola como una opción de resistencia para muchas mujeres en China. Y si bien otro mito sobre China es que no hay resistencia frente a una dictadura que parece que todo lo puede, lo cierto es que hay resistencias y muchas en las distintas formas que adoptan los feminismos en el país.

2015 y el caso de las "5 feministas de China"

En su artículo "20 años de feminismo online", Chen Yaya traza una línea temporal en la que señala las distintas etapas que han ido atravesando los movimientos feministas en China a lo largo del siglo XXI.

En una primera etapa, que cubriría desde el año 2000 hasta el 2010, la autora destaca el surgimiento del foro feminista en Baidu, donde se concentraban la mayoría de discusiones en torno a los feminismos. Contaba con más de 4200 usuarias (en su mayoría jóvenes y adolescentes) y más de 200.000 mensajes. Además, existía toda una colmena de webs privadas, infrafinanciadas, que trataban temas más específicos. Yaya también destaca de esta primera época la aparición de blogs sobre sexualidad, como Mu Zimei, uno de los más visibles, como lugares donde también se planteaban cuestiones en torno a la libertad de la mujer. Según apunta Yaya, el feminismo es un vector para conversar en torno al sexo, que es un tema tabú en China. Por eso estos temas eran los que generalmente saltaban desde estos espacios a las discusiones mainstream en otros foros más generalistas o incluso a medios de comunicación. Una segunda etapa abarcaría entre 2011 y 2015. Coincide con la llegada de Xi Jinping a la dirección del Partido (2012) y a la presidencia del país (2013). Xi reestructura de arriba a abajo el Partido y vira radicalmente el rumbo del país. Suben las regulaciones y baja el número de webs independientes. Comienzan a ganar popularidad los temas que cuestionan la familia tradicional y sus valores y esta discusión trasciende a otros espacios de mayor visibilidad. Por parte de las mujeres más jóvenes, se comienzan a organizar acciones directas contra el acoso callejero y la violencia machista, como por ejemplo quedadas de decenas de chicas para entrar en baños públicos masculinos, boicots a páginas web de matrimonios concertados, o salir a la calle vestidas de novia manchadas de sangre falsa con pancartas denunciando la violencia en los matrimonios.

Se empiezan a cristalizar términos a modo de insulto o de trinchera que definirán la siguiente década

En su mayoría se trata de un perfil muy joven y desde algunas posiciones académicas del feminismo se empieza a cuestionar la radicalidad de estas acciones y a criticar su posible efectividad. En torno a esto se generan varios debates dentro y fuera de la academia, que suele mantener una postura más conservadora y alineada con los intereses del Partido. En esta época comienza a surgir una fuerte reacción masculina muy violenta y agresiva en redes. Lo cual influye también, a su vez, en la aparición de discursos antihombres dentro de los feminismos. Se empiezan a cristalizar términos a modo de insulto o de trinchera que definirán la siguiente década.

2015 es un año que marca un antes y un después en la historia del feminismo en China. La noche del 6 de marzo de 2015, la policía detiene a decenas de mujeres jóvenes en distintas ciudades que estaban organizándose para repartir pegatinas y fanzines contra la violencia de género. Los policías las acusan de querer conspirar contra el Estado. De todas ellas, cinco son retenidas en dependencias policiales y torturadas durante 37 días. Li Maizi, Wei Tingting, Zheng Churan, Wu Rongrong y Wang Man. Sufren interrogatorios en los que las acusan de subversión contra el gobierno o de trabajar para agentes extranjeros. Finalmente son liberadas, algunas de ellas con secuelas y síndrome de estrés postraumático. El caso se viraliza dentro y fuera de China: el incidente se conoce como "las 5 feministas de China".

A partir de este punto, los feminismos cambian radicalmente de estrategia y se orientan hacia los espacios digitales. El control de la comunicación es una de las piezas clave del gobierno "comunista". El activismo feminista apela a un sistema de códigos para saltarse la censura. Una de las palabras clave de esta resistencia es MiTu, que evoca el movimiento feminista estadounidense #MeToo. Huang Xueqin, una de las periodistas chinas emblemáticas del movimiento y asociada a #MeToo, fue condenada a cinco años de prisión y una multa de 14.000 dólares por "subversión contra el poder del Estado". WeChat, el principal sistema de mensajería instantánea chino, tiene además esa etiqueta bloqueada. Para saltarse la represión, las activistas usan emojis para generar un paralenguaje que evoca el MiTu. En chino, arroz se pronuncia mi y conejo se pronuncia tu. Así que, si difundes conejo de arroz en China, ya sabes que estás colaborando con la resistencia.

Una de las claves reside en mantenerse fuera de los radares de la censura

En la última década, los feminismos en China han volcado parte de su activismo en las redes, derivando hacia una estrategia orientada a la extensión de las ideas y construcción de un movimiento que siga creciendo en los números. Al mismo tiempo, tratan de protegerse de las aleatoriedades del sistema legal no garantista del Partido. Sin embargo, las redes no son neutrales y las dinámicas de base impuestas por los algoritmos (en el caso chino bajo un estricto control del Partido) alejan la realidad de la ingenua idea de considerar la red como una plaza pública. Una de las claves reside en mantenerse fuera de los radares de la censura, ya sea mediante el uso de la metáfora o aspirando a no ser demasiado masivo. A comienzos de 2026, todas las cuentas de la monologuista Xiao Pa, que contaba con centenares de miles de seguidores, fueron eliminadas de las redes chinas y sus espectáculos cancelados. El motivo: hacer humor sobre los comportamientos machistas arraigados en la sociedad. A pesar de que también se produjo una ola de solidaridad en redes, la artista seguramente haya tenido que reconducir su vida hacia una nueva ocupación. Aun con todo, internet sigue albergando algunos de los espacios principales donde se despliegan los temas y las agendas de los feminismos más jóvenes, a través de todo tipo de artefactos culturales como podcasts, monólogos, poesía, narraciones, vídeos o discusiones de todo tipo.

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