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Os dejamos con un resumen:
La Comunidad de Madrid superó en enero de 2026 los 7,1 millones de habitantes. En la última década ha incorporado cerca de 800.000 nuevos residentes, una cifra que alimenta la narrativa triunfalista de una metrópolis llamada a convertirse en el gran polo económico del sur de Europa, a caballo entre la Unión Europea y América Latina. Emmanuel Rodríguez desmonta en este artículo las claves de ese supuesto éxito. Su tesis es que el crecimiento de Madrid no responde a unas políticas públicas especialmente inteligentes ni a las ventajas de la capitalidad burocrática, sino a la posición que la ciudad ha ocupado como nodo decisional en el marco de la globalización neoliberal: sede de multinacionales españolas con proyección transnacional, plaza financiera de relevancia europea, destino privilegiado de la inversión extranjera directa —el 60 % del total nacional entre 2021 y 2024— y centro de una economía de servicios a las empresas que no ha dejado de crecer. Un modelo comparable al del Londres financiero frente al norte industrial inglés o al Nueva York renacido tras la crisis de los setenta.
Pero la otra cara de ese enclave próspero es una metrópolis atravesada por fracturas profundas. Rodríguez reconstruye las crisis sucesivas del modelo —desde el estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008 hasta la recuperación post-pandemia— para mostrar un patrón que se repite donde la riqueza se concentra en los aparatos directivos y la clase profesional del norte y el oeste metropolitano, mientras un creciente proletariado de servicio, en buena parte de origen migrante, sostiene la ciudad desde los barrios del sur y el este con salarios bajos, alquileres que devoran sus ingresos y una dependencia absoluta de unos servicios públicos en deterioro constante. Madrid se ha convertido en una de las capitales europeas más segregadas económicamente. El artículo cierra con una pregunta que es también una apuesta política: el futuro de la ciudad no dependerá de soluciones técnicas ni de la clase política que la gobierna, sino de la capacidad de sus sectores populares para hacer de la metrópolis algo distinto a lo que es hoy.




