Este artículo rechaza que los llamados ejes de opresión sean procesos paralelos, y propone entender sexo, sexualidad y raza como dimensiones que vertebran históricamente el capitalismo en su dinámica de explotación. Partiendo del feminismo marxista y el marxismo negro, muestra cómo la domesticación de las mujeres, la regulación de la sexualidad y la racialización colonial están ligadas a la acumulación de capital. Frente a esto, propone una coalición de clase que integre sexo, sexualidad y raza, capaz de superar tanto el obrerismo reduccionista como la política identitaria fragmentada.