Si hay saqueos, si arden cosas

Los disturbios de Barcelona, Bilbao, París o Milán, no son en absoluto fenómenos antipolíticos, aunque sí sean fenómenos que rechazan los cauces convencionales de la política institucional y militante. Una generación que ha venido al mundo ya sin futuro elige expresar su frustración a través de unos disturbios que se nos presentan tan opacos como a ellos sus expectativas de prosperar.