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	<title>Palestina archivos - Zona de estrategia</title>
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	<description>Un medio para agitar la crítica y construir herramientas de intervención que no rindan pleitesía a ninguna forma de gobierno</description>
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	<title>Palestina archivos - Zona de estrategia</title>
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		<title>Palestina, consumida por el fuego</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quilombo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Nov 2024 17:13:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mundo]]></category>
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		<category><![CDATA[relaciones internacionales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Expulsión o muerte son las dos únicas opciones que Israel ofrece a la población palestina presente en los territorios que se va anexionando.</p>
<p>La entrada <a href="https://zonaestrategia.net/palestina-consumida-por-el-fuego/">Palestina, consumida por el fuego</a> se publicó primero en <a href="https://zonaestrategia.net">Zona de estrategia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;">“<em>Enviaré fuego a las murallas de Gaza, y consumirá sus fortalezas</em>”. Amos 1:7, Biblia Hebraica</p>
<p>Estos días, los aficionados a las imágenes satelitales comprueban la brutal transformación que ha sufrido en un año el territorio conocido como Franja de Gaza. Visto desde la termosfera, el terreno se aparece como una sucesión de motas informes, marrones, grises y negras, donde el color verde prácticamente ha desaparecido. Según UNOSAT, en septiembre más del 66 % de los edificios habían sufrido daños como consecuencia de los bombardeos y de las demoliciones deliberadas, imposibilitando el retorno de las más de 1,9 millones de personas que han sido desplazadas de forma forzosa durante las repetidas expulsiones (“evacuaciones”) provocadas por el ejército israelí. Más del 67 % de los terrenos de cultivo han resultado dañados y han sido convertidos en un erial, lo que contribuye a agravar la hambruna junto con las restricciones en el acceso de ayuda humanitaria: solo 100 camiones con esta ayuda llegaron a entrar en la Franja de Gaza en todo el mes de octubre de 2024, debido al bloqueo económico impuesto por Israel, muy por debajo de los 500 camiones diarios que entraban antes de octubre de 2023. De noche, los satélites apenas perciben unos puntos de luz, la que producen los generadores eléctricos que aún funcionan, y las de las llamas. Este es el paisaje que Israel amenaza con reproducir en Líbano.</p>
<h3><em>Abajo, el horror</em></h3>
<p>A lo largo de más de un año, el ejército israelí ha cometido al menos una masacre de civiles por día, en la que ha habido decenas de muertos. Con frecuencia se supera el centenar por día. Es lo que sucedió el pasado octubre, con el ensañamiento contra el norte de Gaza, y en especial contra el campo de refugiados de Jabaliya. Allí, “<a href="https://x.com/UNWateridge/status/1854242727480934704">todo está arrasado</a>”, según Louise Wateridge (UNRWA) que logró acceder brevemente a la zona en octubre. Otrora, una matanza cometida en un hospital, en una escuela, en un campo de tiendas de campaña para desplazados, hubiera generado portadas en los periódicos. La matanza de palestinos hoy es rutina, luego, apenas constituye noticia ni, lo que es más grave, motivo de escándalo.</p>
<blockquote><p>Se contabilizan ya más de 43.600 muertos confirmados, incluyendo 16.765 niños, unas 10.000 personas desaparecidas, y unos 102.000 heridos</p></blockquote>
<p>Las cifras de muertes cometidas de forma directa por ataques israelíes que uno pueda incluir en un texto como este quedan desfasadas inmediatamente. En el momento en que escribo, se contabilizan más de 43.600 muertos confirmados, incluyendo 16.765 niños, unas 10.000 personas desaparecidas, y unos 102.000 heridos. Cuando leáis este artículo, serán muchas más. Cifras que nadie sin ganas de manipular discute ya. Por mucho que la prensa occidental, sin periodistas en el terreno, insista en hablar de las “autoridades sanitarias controladas por Hamás”, resulta que en la Franja de Gaza aún quedan algunos periodistas palestinos (aunque más de un centenar hayan sido asesinados) y un millar de trabajadores sanitarios vivos de UNRWA, además de los que trabajan para el Programa Mundial de Alimentos (PMA), y para las escasas ONG que quedan, que intentan hacer lo que pueden en las instalaciones médicas que quedan en pie.</p>
<p>No obstante, estas cifras se quedan cortas, entre otras cosas porque no incluyen las muertes por hambruna, enfermedad, o como resultado de la agonía de los heridos (que carecen de acceso suficiente a medicamentos, anestesia), ni los datos de zonas inaccesibles como sucede con buena parte del norte de Gaza. Algunas estimaciones verosímiles apuntan a unas doscientas mil personas fallecidas, pero es muy difícil verificarlo con un sistema sanitario colapsado. Si finalmente UNRWA, lo más parecido a una administración que queda en la zona, es expulsada de los Territorios Ocupados Palestinos e Israel mantiene la prohibición de acceso de organizaciones independientes, es posible que nunca sepamos el alcance real de lo que no puede calificarse de otra manera que como <a href="https://documents.un.org/doc/undoc/gen/n24/279/71/pdf/n2427971.pdf">un genocidio</a>. La hambruna forzada, consecuencia de las acciones deliberadas de Israel, es una <a href="https://theconversation.com/colonialists-used-starvation-as-a-tool-of-oppression-226087">vieja práctica colonial</a>. Asimismo, la proliferación de enfermedades infecciosas como la polio es un producto de la destrucción intencionada y casi total del sistema sanitario.</p>
<blockquote><p>La hambruna forzada, consecuencia de las acciones deliberadas de Israel, es una vieja práctica colonial</p></blockquote>
<p>El asedio en curso, el tercero en un año, sobre la población desnutrida del Norte de Gaza, entre trescientas y cuatrocientas mil personas que resistieron la expulsión forzada hacia el sur de la Franja, está derivando en lo que puede llegar ser un exterminio sin parangón en la historia reciente. El 10 de noviembre el editorial del diario Haaretz hablaba de “<a href="https://archive.ph/2024.11.10-032350/https:/www.haaretz.com/opinion/editorial/2024-11-10/ty-article-opinion/netanyahus-ethnic-cleansing-is-on-display-for-all-to-see/00000193-12ac-d3a2-a3d7-5bed1d8d0000">limpieza étnica a la vista de todos</a>”. Mientras se especula sobre hasta qué punto el llamado “<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Plan_de_los_generales_(Israel)">plan de los generales</a>” es política oficial del gobierno, lo cierto es que el ejército israelí en la práctica está ejecutando algunos de sus lineamientos esenciales: expulsión de población que permanece al norte del “<a href="https://x.com/EpshtainItay/status/1855486457835601927">territorio Netzarim</a>” (56 kilómetros cuadrados que Israel se ha anexionado completamente), asedio y hambruna sobre la población que insista en permanecer en la zona y que por ese motivo es considerada como objetivo militar. Dicho plan prevé el asentamiento de colonias judías como primer paso de una anexión progresiva del resto de la Franja. La población palestina de Gaza solo tiene como opciones morir o seguir desplazándose a lo largo de un territorio vallado e inhabitable, en condiciones cada vez más penosas.</p>
<blockquote><p>Las imágenes que a diario toman los palestinos de la Franja de Gaza muestran una galería de atrocidades de todo tipo</p></blockquote>
<p>Las imágenes que a diario toman los palestinos de la Franja de Gaza muestran una galería de atrocidades de todo tipo que recuerda lo que mostraban los sirios bombardeados por Bachar Al Asad y su aliado ruso. En ambos casos, el teléfono móvil, cuando se logra cargar la batería y <a href="https://www.npr.org/2024/03/03/1229402063/gaza-communications-cell-phone-internet-service-blackouts-paltel">conectar a internet</a>, se convierte en la única vía de acceso al mundo, y la desesperada grabación de imágenes, un deber colectivo, una forma de registrar la evidencia que desaparece, una reivindicación de la humanidad de quienes son sistemáticamente deshumanizados. Las imágenes que los soldados israelíes toman y difunden en las redes sociales son, por el contrario, una celebración grotesca de la crueldad con los palestinos secuestrados, de la destrucción y el expolio, pero están permitiendo al menos que investigadores reúnan las piezas de un rompecabezas y establezcan responsabilidades como las del <a href="https://www.dropsitenews.com/p/israel-749-battalion-demolition-gaza">batallón de ingenieros 749 </a>o las de la <a href="https://x.com/ytirawi/status/1842242729436201158">unidad secreta “Refaim” de francotiradores</a> que ejecutan civiles a placer.</p>
<p>Lo que distingue a Gaza de guerras tan cruentas –y poco mediáticas– como la de Sudán es que no es propiamente una guerra, aunque los militantes de Hamás y de Yijad Islámica continúen sus <a href="https://electronicintifada.net/blogs/jon-elmer/watch-six-months-palestinian-resistance-battles-tactics-and-weapons">incursiones</a> contra las tropas de ocupación. Es una destrucción metódicamente organizada, en un perímetro cerrado y vallado, de todo lo que pueda sostener una formación social palestina. Otra particularidad es la intensidad de la matanza por kilómetro cuadrado, la multiplicación sin fin de las imágenes de cuerpos –con frecuencia de niños– desmembrados, aplastados por los escombros o reventados y del dolor y la mirada traumatizada de quienes sobreviven. Solo de vez en cuando, del mar de crueldad emerge una grabación tan chocante que salta de las redes sociales a la prensa. Es lo que pasó con la muerte, quemado vivo, de Sha’ban al-Dalou, un estudiante de 19 años de edad, tras el bombardeo israelí del lunes 14 de octubre sobre el Hospital Al-Aqsa, ubicado en la zona centro de Deir al-Balah, en Gaza. Muchos palestinos han muerto así, pero esta vez una cámara de móvil mostró los momentos finales de al-Dalou, ardiendo sobre una cama de hospital.</p>
<blockquote><p>Es una destrucción metódicamente organizada, en un perímetro cerrado y vallado, de todo lo que pueda sostener una formación social palestina</p></blockquote>
<p>El paisaje también cambia en Cisjordania y Jerusalén Este, pero allí de forma paulatina, al compás de los desahucios, las expulsiones, la construcción de nuevos asentamientos para colonos. Israel también bombardea la resistencia en campos como los de Jenín, pero en Cisjordania debe calibrar cómo asesina, al fin y al cabo, hay más de setecientos mil colonos israelíes en asentamientos ilegales dispersos entre islas de palestinos. Más de 780 palestinos, incluyendo 167 niños, han muerto en Cisjordania desde octubre de 2023, muchos directamente a manos de colonos, con total impunidad. Israel se embarca sin tapujos <a href="https://www.aljazeera.com/news/2024/11/11/far-right-israeli-minister-orders-preparations-for-west-bank-annexation">hacia la anexión</a>, pero sin un genocidio abierto al estilo de Gaza, queda la cuestión de cómo gestionar los más de 3,2 millones de palestinos que viven allí de forma fragmentada. De momento, la opción del gobierno consiste en endurecer el sistema de apartheid, limitando aún más los movimientos, amparando las razias asesinas de los colonos y los ataques llevados a cabo por drones, y sistematizando la tortura en las prisiones israelíes que se han llenado de palestinos sin derecho a juicio.</p>
<p>El ejército israelí ha cumplido lo que el portavoz del ministro de defensa <a href="https://x.com/GLZRadio/status/1743708785397371357">prometió</a> el pasado 6 de enero: que “la guerra” (sic) en Gaza duraría todo el año 2024. Si las autoridades israelíes amparan la anexión de Cisjordania y <a href="https://www.timesofisrael.com/knesset-votes-overwhelmingly-against-palestinian-statehood-days-before-pms-us-trip/">rechazan que pueda establecerse un Estado palestino</a> –y no solo en boca de los ministros extremistas Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, sino también <a href="https://www.jns.org/lapid-calls-to-thwart-un-push-for-icj-opinion-on-occupation-of-judea-and-samaria/">desde la oposición</a>–; nadie puede llamarse a engaño. ¿Cómo es posible que este “escándalo histórico”, en palabras del ex primer ministro francés Dominique de Villepin, continúe produciéndose a la vista de todos y no parezca tener fin?</p>
<h3><em>La conjura de los mediocres</em></h3>
<p>Buena parte de esta destrucción es llevada a cabo desde el aire, con cazas y misiles estadounidenses. Desde octubre de 2023, Estados Unidos ha entregado a Israel más de diez mil misiles de una tonelada cada uno, de esos que pueden derribar un edificio de diez plantas y abrir enormes cráteres en la calzada. Estados Unidos también ha entregado más aviones, armamento y municiones, por un valor total que <a href="https://home.watson.brown.edu/news/2024-10-07/us-spending-israels-military-operations">supera los 20.000 millones de dólares</a>. El apoyo del presidente Joe Biden no se ha limitado a estas entregas, a proteger a Israel de los cohetes que lanzan los hutíes yemeníes e Irán y a cubrirlo diplomáticamente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Estados Unidos ofrece también cooperación en inteligencia, y funcionarios estadounidenses asisten a reuniones claves del gabinete israelí.</p>
<p>A lo largo de estos meses ha quedado claro cómo la imagen de una administración Biden que intenta contener la ira israelí y detener las matanzas no era más que propaganda. Las fricciones ocasionales, como cuando a finales de mayo Joe Biden anunció un <a href="https://elpais.com/internacional/2024-05-31/biden-anuncia-una-propuesta-de-israel-para-un-alto-el-fuego-en-gaza-y-pide-a-hamas-que-la-acepte.html">“alto el fuego” </a>temporal que nunca se produjo, no invalidan esta constatación. <a href="https://www.nytimes.com/2024/10/28/world/middleeast/israel-us-mideast-conflict.html">La iniciativa es israelí</a>, pero sobre la base de una convergencia de intereses, dentro de un orden (el estadounidense). El tándem Biden/Harris y el gobierno liderado por Benjamin Netanyahu han coincidido en un objetivo: la erradicación de Hamás en Gaza y de Hezbolá en Líbano, empresa que no puede verse impedida por la inserción social y política de ambos movimientos de resistencia en el seno de sus respectivas poblaciones.</p>
<blockquote><p>En Líbano el ejército israelí ha matado a más de 3.100 personas desde octubre de 2023</p></blockquote>
<p>Así, en Líbano el ejército israelí ha matado a <a href="https://www.aljazeera.com/news/2024/9/24/israel-attacks-lebanon-in-maps-and-charts-live-tracker">más de 3.100 personas</a> desde octubre de 2023, de las cuales más de dos mil –incluyendo militantes de Hezbolá y civiles– desde que en septiembre intensificara los ataques por todo el territorio libanés. En este caso, la estrategia israelí, tras el espectacular descabezamiento de la cúpula de Hezbolá, consiste en atizar las tensiones sectarias del país, algo que no le ha funcionado en el pasado. Tras centrar sus bombardeos en las zonas de mayoría chií del sur y este del país, a finales de octubre Israel <a href="https://apnews.com/article/lebanon-israel-war-displacement-hezbollah-395ccfd8ff7e230b474867b13e594b1b">bombardeó ciudades del norte</a> donde una parte de las más de 800.000 personas desplazadas han intentado buscar refugio, incrementando el coste de la solidaridad intralibanesa. <a href="https://reliefweb.int/report/lebanon/unhcr-lebanon-emergency-flash-update-29-october-2024">Más de 440.000 personas</a>, un 71% de las cuales son sirias y un 29% libanesas, se han visto forzadas a cruzar la frontera para buscar refugio en Siria. Según testimonios, algunos de los sirios que han retornado han <a href="https://www.hrw.org/news/2024/10/30/syrians-fleeing-lebanon-risk-repression-upon-return">sufrido detención</a> y posiblemente tortura.</p>
<p>Por lo que respecta al consenso bipartito de Washington, se trata de la continuación de la “guerra contra el terrorismo” y la erosión de la posición de Irán en la región, sin que ello ponga en riesgo los intereses geoestratégicos y políticos estadounidenses. Que esto último es el límite de lo que de momento puede hacer Israel quedó puesto de manifiesto en la preparación de la <a href="https://www.nytimes.com/live/2024/10/26/world/israel-iran-lebanon-gaza">“respuesta” militar israelí </a>contra Irán el 26 de octubre: tras días de conversaciones entre Washington y Tel Aviv, Israel atacó instalaciones militares iraníes, pero no infraestructuras energéticas o portuarias, que hubieran incrementado el riesgo de una reacción iraní contra instalaciones equivalentes en la región, y la consiguiente escalada en los precios del petróleo.</p>
<blockquote><p>El gobierno alemán considera oficialmente “antisemitas”, y por tanto ilegales, cualquier llamamiento al boicot de Israel y la denuncia del apartheid israelí</p></blockquote>
<p>Mientras, en Europa es el establishment alemán quien lidera el apoyo a Israel, en una aplicación narcisista del <em>Staatsräson</em> de posguerra. El gobierno actual acentúa la línea que marcó Angela Merkel, cuando en 2008 <a href="https://www.bundesregierung.de/breg-de/service/bulletin/rede-von-bundeskanzlerin-dr-angela-merkel-796170">reafirmó ante la Knesset</a> el apoyo alemán incondicional a Israel como una “obligación nacional”. Alemania, segundo exportador de armas a Israel, ha venido incrementando sus ventas de armamento <a href="https://www.euronews.com/my-europe/2024/10/24/german-arms-exports-to-israel-increase-despite-export-ban-rumours">en los últimos meses</a>, a sabiendas de su nefasto impacto en la población civil, que el gobierno de coalición <a href="https://www.auswaertiges-amt.de/en/newsroom/news/-/2679832">justifica</a>, de forma más cruda que su aliado estadounidense, argumentando que el hecho de que los militantes de Hamás “se escondan” tras la población civil no debería impedir “destruirlos”. Todo ello acompañado de una implacable represión interna de toda expresión de solidaridad con el pueblo palestino. El gobierno alemán considera oficialmente “antisemitas”, y por tanto ilegales, cualquier llamamiento al boicot de Israel, la denuncia del apartheid israelí, y la descripción del sionismo como un colonialismo de asentamiento, aunque sea expresado por <a href="https://www.newyorker.com/news/the-weekend-essay/in-the-shadow-of-the-holocaust">judíos progresistas</a> o antisionistas. En breve, las organizaciones y personas críticas de Israel podrían <a href="https://www.middleeasteye.net/news/german-government-antisemitism-resolution-causes-outcry">perder la posibilidad de recibir subvenciones públicas</a>.</p>
<p>Emmanuel Macron también ha hecho suya la causa israelí, apuntalada por grupos mediáticos rabiosamente sionistas que presentan las campañas contra Hamás y Hezbolá como parte de la lucha contra el “comunitarismo islamista” en Francia. Aunque el Estado francés se muestre incómodo por el impacto geopolítico de la duración de la matanza y su extensión a Líbano, contempla la reconstrucción de este último como <a href="https://www.lemonde.fr/en/international/article/2024/10/24/france-hosts-conference-on-military-and-humanitarian-aid-to-lebanon_6730304_4.html">una oportunidad</a>. Netanyahu también ha <a href="https://balkaninsight.com/2023/11/14/the-roots-of-orbans-strong-bond-with-israel-and-its-pm/">cultivado relaciones </a>con el presidente húngaro Víktor Orbán, y otras fuerzas europeas de ultraderecha ven con simpatía un gobierno supremacista, radicalmente antiárabe y antimusulmán. Por su parte, los gobiernos más críticos con las últimas acciones de Israel (Irlanda, España, Bélgica, Eslovenia) son minoría en la Unión Europea. Pese a sus reparos y al reconocimiento oficial del Estado de Palestina, ninguno de ellos ha roto relaciones con Israel y alguno, como España, incluso ha continuado <a href="https://www.newtral.es/armas-israel-espana/20241026/">comerciando con armamento</a>. Parece que no es fácil cortar amarras con el único Estado realmente existente de los “dos Estados”, estrechamente asociado a la Unión Europea además desde el año 2000, en virtud de un tratado comercial. En Europa, la suerte de los palestinos en Gaza es una mera cuestión humanitaria que cabe <em>paliar</em>, mientras que el mantenimiento de la superioridad israelí es, en efecto, <em>cuestión de Estado</em>.</p>
<blockquote><p>Ningún gobierno árabe, salvo el gobierno yemení hutí, ha tomado medida alguna contra Israel</p></blockquote>
<p>Ningún gobierno árabe, salvo el gobierno yemení hutí (no reconocido internacionalmente), ha tomado medida alguna contra Israel, más allá de condenas y votaciones puntuales en la Asamblea General de la ONU. Aunque inquietos por el efecto que pueda tener la arrogancia asesina de Israel en sus respectivas opiniones públicas , los Estados árabes (Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos) que han firmado acuerdos de normalización con Israel no los han revisado. Arabia Saudí nunca llegó a firmar un acuerdo de normalización, como estaba previsto antes del 7 de octubre de 2023, pero podría llegar a hacerlo más adelante, dependiendo de la línea que siga la nueva administración Trump y del papel que pueda desempeñar en ella su yerno Jared Kushner, favorable a las posiciones israelíes más radicales al tiempo que dirige un <a href="https://www.nytimes.com/2024/09/25/us/politics/kushner-private-equity-saudi-arabia.html">fondo de inversión</a> ligado a las potencias árabes del Golfo Pérsico. Entre bambalinas, China ha venido <a href="https://edition.cnn.com/2024/07/23/china/hamas-fatah-palestinian-factions-beijing-intl-hnk/index.html">promoviendo la unidad entre las facciones palestinas</a> y con sus críticas a Israel <a href="https://edition.cnn.com/2024/05/30/china/xi-jinping-arab-leaders-china-intl-hnk/index.html">se acerca</a> a los países árabes del Golfo, su objetivo principal en Asia Occidental (Medio Oriente para los occidentales), pero sin que ello venga acompañado de presiones contra el Estado de Israel.</p>
<p>Son dos potencias regionales no árabes, Turquía e Irán, las que han ido más allá de la retórica. Turquía <a href="https://www.bbc.com/news/world-middle-east-68945380">suspendió relaciones comerciales</a> con Israel en mayo de 2024 como respuesta al genocidio en Gaza, es el único Estado de la región –junto con Palestina– que<a href="https://www.icj-cij.org/sites/default/files/case-related/192/192-20240807-int-01-00-en.pdf"> interviene </a>en el proceso sobre genocidio ante la Corte Internacional de Justicia, y ha <a href="https://www.timesofisrael.com/turkeys-erdogan-urges-un-to-endorse-use-of-force-against-israel/">sugerido el uso de la fuerza </a>contra Israel en el marco de Naciones Unidas. Sin embargo, su condición de Estado miembro de la OTAN limita mucho sus opciones militares. Irán ha llevado a cabo dos ataques directos contra Israel, en abril y en octubre de 2024, pero como represalia por ataques previos israelíes contra sus aliados y contra mandos de la Guardia Revolucionaria iraní. Pese a los discursos propalestinos, los limitados ataques del régimen iraní buscan ante todo preservar su capacidad disuasoria –fuertemente erosionada tras las ofensivas israelíes en Gaza y Líbano, y sus <a href="https://www.reuters.com/world/iran-ready-nuclear-talks-new-york-if-other-parties-are-willing-foreign-minister-2024-09-23/">opciones negociadoras</a> con Estados Unidos– no detener el genocidio. Con todo, el progresivo acercamiento entre Irán y Arabia Saudí, antiguos enemigos, desde su restablecimiento de relaciones con mediación china en marzo de 2023, podría generar en el futuro una entente contraria a los intereses israelíes, algo que la nueva administración Trump tratará de evitar. En octubre de 2024 ambos países realizaron por primera vez <a href="https://www.barrons.com/news/saudi-iran-in-sea-of-oman-war-games-spokesman-2eb53610">maniobras militares conjuntas </a>en el Mar de Omán, y el 10 de noviembre el jefe de estado mayor de las fuerzas armadas saudíes <a href="https://www.reuters.com/world/middle-east/saudi-armed-forces-general-chief-staff-hold-talks-iran-2024-11-10/">visitó Teherán</a>. En breve, Irán firmará también <a href="https://www.reuters.com/world/russias-comprehensive-treaty-with-iran-will-include-defence-lavrov-says-2024-10-31/">un tratado con Rusia</a>, que incluirá un capítulo sobre cooperación militar. En fin, Egipto, Irán, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos se unieron a los BRICS en enero de 2024.</p>
<blockquote><p>Actualmente, lo único que puede alterar este estancamiento sería el procesamiento de Benjamín Netanyahu por la Corte Penal Internacional</p></blockquote>
<p>Sin embargo, nada de lo que lleva haciendo Israel a lo largo de más de 400 días ha afectado sustancialmente su posición en la comunidad internacional. Por más que los críticos apunten a su marginación y conversión en un Estado paria, por el momento la realidad inmediata es bien distinta. Israel ha demostrado que para salirse con la suya le basta la legitimación que le otorgan unas pocas potencias occidentales, su atractivo como proveedor de tecnología militar y de inteligencia (también a países del llamado “sur global”), y el bloqueo de suma cero que producen los cálculos, divisiones y maniobras políticas de unos líderes políticos mediocres. En esto, la supervivencia de Benjamín Netanyahu se asemeja a la de su vecino Bachar Al Assad. Y en un contexto de bloqueo del Consejo de Seguridad de la ONU por los vetos de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, ningún Estado parece dispuesto a pararle los pies a Israel por la vía militar. Actualmente, lo único que puede alterar este estancamiento sería el procesamiento de Benjamín Netanyahu por la Corte Penal Internacional (el otro posible encausado, Yoav Gallant, ha sido destituido recientemente como ministro de defensa) o una posible caída del gobierno. Pero el genocidio no es tarea de una sola persona.</p>
<h3><em>El genocidio silencioso</em></h3>
<p>Pese a la destrucción y partición minuciosa de la Franja de Gaza, y aunque el número de muertos y desaparecidos hasta el momento pueda llegar a suponer el 10–15 % de la población palestina en el territorio, aún quedarían en el mismo unos dos millones de palestinos. Ningún Estado árabe ha aceptado las propuestas de Israel de transferencia forzada de una población que considera, más que nunca, como una amenaza a su existencia como Estado etno-supremacista. Israel no reconoce un Estado palestino pero tampoco reconoce a los palestinos como grupo bajo su control y con derechos. Expulsión o muerte son las dos únicas opciones que Israel ofrece a la población palestina presente en los territorios que se va anexionando o dominando. Lo más grave es que los gobierno occidentales que anteponen “el derecho de existir” del Estado de Israel por encima de cualquier otra consideración están aceptando <em>de facto </em>dicha posición. El desmantelamiento de UNRWA, a la que contribuirá Donald Trump con la previsible retirada de fondos estadounidenses, supondrá una vuelta de tuerca a un genocidio que, lejos de sus estertores finales, podría estar más bien en su fase inicial.</p>
<blockquote><p>Expulsión o muerte son las dos únicas opciones que Israel ofrece a la población palestina presente en los territorios que se va anexionando</p></blockquote>
<p>A esta fase, que ha sido intensiva en recursos militares, le puede suceder –tras una conveniente escenificación “fin de la guerra” bendecida por Donald Trump y por sus socios árabes– otra más silenciosa, en la que la población palestina de Gaza, y también la de Cisjordania, podría quedar completamente desamparada, sometida regularmente a nuevas expulsiones y a ataques punitivos letales por parte de Israel, ante la impotencia o, mejor dicho, el consentimiento tácito de la comunidad internacional. Esto es, con una muy elevada mortalidad, que supere con creces la tasa de fertilidad que tanto preocupa a la sociedad israelí. Como <a href="https://bsky.app/profile/yairwallach.bsky.social/post/3laj3novx4c2h">teme</a> el historiador israelí Yair Wallach (SOA, Universidad de Londres), nos dirigimos a la “eliminación política y física de los palestinos entre el río y el mar”. Tal es el proyecto de los colonos extremistas que hoy dominan las instituciones israelíes y que contemplan los próximos cuatro años de administración Trump como una oportunidad histórica que no pueden desperdiciar. Con ello tratan de conjurar la <a href="https://zonaestrategia.net/el-genocidio-de-gaza-una-tragedia-colonial/">posibilidad</a> de coexistencia democrática entre judíos y árabes palestinos en tierra palestina, en igualdad de derechos, sin supremacismo étnico.</p>
<blockquote><p>La consagración de Israel como Víctima única llega a su paroxismo, en una inversión de roles que no llama la atención de los expertos oficiales en desinformación</p></blockquote>
<p>Si antes del ataque del 7 de octubre de 2023 la “cuestión palestina” había quedado relegada al olvido, hoy afronta su desaparición, asumida por las fuerzas políticas dominantes en los países occidentales y singularmente en Europa. Como muestra, la reacción tras las agresiones contra aficionados de fútbol israelíes en Ámsterdam el pasado 8 de noviembre, después de que entre ellos un buen número de camorristas lanzaran cánticos racistas contra los árabes por las calles de la ciudad, <a href="https://www.swissinfo.ch/spa/hinchas-israel%25C3%25ADes-atacaron-taxista-y-arrancaron-bandera-palestina-en-v%25C3%25ADsperas-del-partido/88043844">agredieran a un taxista, y arrancaran una bandera palestina de un edificio</a>. Las condenas expresadas por los gobernantes europeos, tergiversando los hechos y presentándolos como un pogromo antisemita, contrasta con sus tibias declaraciones y silencios frente a la matanza real de miles de personas en Gaza y en Líbano. La consagración de Israel como Víctima única llega así a su paroxismo, en una inversión increíble de roles que no llama la atención de los expertos oficiales en desinformación, pero sí a millones de ciudadanos árabes europeos que asisten, entre indignados y atemorizados, a su progresiva conversión en minoría acorralada, como los judíos europeos de finales del siglo XIX y principios del XX.</p>
<p>De este modo, Palestina va desapareciendo, consumida por el fuego, salvo que los palestinos recuperen de algún modo las fuerzas, físicas y mentales, para continuar resistiendo. Es el último genocidio colonial, el sacrificio que Israel ofrece a Occidente para salvar una hegemonía mundial que no va a recuperar. Sacrificio consumido por el fuego. En griego, ὁλόκαυστον<em>, holókauston</em>.</p>
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		<title>El genocidio de Gaza: una tragedia colonial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Quilombo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jan 2024 10:12:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Mundo]]></category>
		<category><![CDATA[genocidio]]></category>
		<category><![CDATA[Hamás]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este texto analiza la guerra de Gaza partiendo de la situación de violencia y opresión de los palestinos bajo la ocupación israelí, pero también de la propias protestas israelíes contra el gobierno de Netanyahu. Concluye con una crítica al sionismo, la naturaleza colonial de Israel, y la necesidad de una solución que pase por un único estado radicalmente democrático.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las grandes canciones del cancionero norteamericano es “<em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=wxiMrvDbq3s">This land is your land</a></em>” (“<em>Esta es tu tierra</em>”) de Woody Guthrie. Como se sabe, existen al menos dos versiones de la misma. La primera es la escrita originalmente en 1940, que contiene por ejemplo una crítica al cercado de la tierra común: “There was a big, high wall there that tried to stop me/A sign was painted said “Private Property”/But on the backside, it didn’t say nothing/This land was made for you and me”. [“Había un muro grande y alto que intentaba detenerme/Un cartel decía «Propiedad privada»/Pero en la parte de atrás no decía nada/Esta tierra se hizo para ti y para mí.”] La versión de 1944 eliminaría la referencia a la propiedad privada y matizaría estas tonalidades socialistas. Entre un año y otro, el bueno de Woody había añadido una etiqueta a su guitarra: “<em>This machine kills fascists</em>”. Sea como fuere, la canción constituye todo un himno para los sectores más progresistas de Estados Unidos, y muchos lo plantean como alternativa al himno oficial. Y sin embargo, pocos suelen percatarse de su significado oculto, que quizás se le pasó por alto al propio autor cuando la compuso. Esta tierra fue hecha para ti y para mí solo en la medida en que fue conquistada y expropiada a los habitantes que poblaban la misma antes de la llegada de los colonizadores europeos. Los pueblos nativos fueron erradicados, pero no por completo, y -esto también se suele ignorar- quedaron segregados, sometidos a un <a href="https://www.bia.gov/frequently-asked-questions">régimen legal en el fondo subalterno</a>, lo que les deja como una presencia en cierto modo fantasmagórica.</p>
<p>Otra canción que apela a la tierra es “<a href="https://www.youtube.com/watch?v=uyv5WCzR7z0">אין לי ארץ אחרת</a>» (“<em>No tengo otro país</em>”), compuesta por el israelí Ehud Manor durante la primera guerra del Líbano y lanzada por la cantante Gali Atari en 1986. Considerada por muchos como la canción más popular en Israel, a derecha y a izquierda, <a href="https://www.haaretz.com/israel-news/2023-03-14/ty-article-magazine/.premium/israels-protest-has-found-its-soundtrack/00000186-db2e-df18-a7c6-db6e89e80000">resurgió con fuerza en 2023</a>, después de que en enero comenzaran las que probablemente hayan sido las mayores protestas multitudinarias en la historia de Israel. Los manifestantes rechazaban la propuesta de reforma judicial propuesta por el gobierno de coalición de Benjamín Netanyahu -procesado por corrupción- y que, entre otras cosas, limitaba el control de constitucionalidad de las leyes aprobadas por el parlamento (Knesset) por parte de la Corte Suprema de Israel y da al gobierno un control efectivo en el nombramiento de los jueces. Las masivas protestas fueron presentadas como una muestra inequívoca de la unidad y vitalidad de la sociedad israelí y de su compromiso mayoritario con los valores democráticos. Había que detener una reforma que alteraba sustancialmente el equilibrio de poderes, restaurar la democracia. “<em>No me quedaré callada porque mi país haya cambiado de cara</em>”, cantaban los manifestantes, siguiendo la letra escrita por Manor años atrás.</p>
<blockquote><p>El gobierno de coalición ultraderechista ha intensificado como nunca la represión contra los palestinos</p></blockquote>
<p>Y, sin embargo, tanto en las manifestaciones israelíes como en su democracia añorada faltaban millones de personas, árabes palestinos cuya existencia, entre verjas y <a href="https://www.btselem.org/freedom_of_movement/checkpoints_and_forbidden_roads">checkpoints</a>, desbarata el mito reconfortante que los manifestantes habían interiorizado. Mientras los presentes, ciudadanos de pleno derecho, reclamaban su democracia, los ausentes eran tiroteados y <a href="https://www.unocha.org/publications/report/occupied-palestinian-territory/fact-sheet-displacement-palestinian-herders-amid-increasing-settler-violence-september-2023">desplazados por colonos</a>, <a href="https://www.btselem.org/statistics/detainees_and_prisoners">encerrados en prisión</a> (más de la mitad sin condena), humillados a diario por el aparato de seguridad israelí, bombardeados de tanto en tanto, o encerrados tras una valla o un muro grande y alto. El gobierno de coalición ultraderechista formado a finales del año pasado ha intensificado como nunca la represión contra los palestinos y ha promovido sin pudor los ataques de unos colonos que, desde sus asentamientos ilegales, matan y agreden con total impunidad. En Cisjordania, solo entre enero y mediados de septiembre de 2023, <a href="https://www.ochaopt.org/poc/5-18-september-2023">179 palestinos habían muerto a manos de colonos o soldados israelíes</a>, una cifra que supera con creces los 151 muertos de todo el año 2022, que ya doblaba el número del año anterior. Entre las víctimas, <a href="https://reliefweb.int/report/occupied-palestinian-territory/2023-marks-deadliest-year-record-children-occupied-west-bank">38 niños palestinos</a>, todo un récord desde que empezaron a registrarse tales sucesos en Cisjordania. También hay que incluir los 29 palestinos muertos -entre brigadistas y civiles- durante las tres incursiones militares israelíes en el campo de refugiados de Jenín (Cisjordania) en enero, junio y julio de 2023.</p>
<p>Los palestinos también protestan, pero corren distinta suerte cuando lo hacen. Entre marzo de 2018 y abril de 2019 decenas de miles de palestinos se manifestaron frente a la valla de Gaza (la Gran Marcha del Retorno), para protestar por el bloqueo y reivindicar el derecho de retorno como refugiados que son. Las fuerzas israelíes respondieron disparando desde el otro lado de la valla, <a href="https://www.un.org/unispal/document/ocha-humanitarian-snapshot-casualties-in-the-context-of-demonstrations-and-hostilities-in-gaza-30-march-2018-30-april-2019/">matando a 279 palestinos y dejando heridos a más de 31.000</a>. En total, si sumamos Cisjordania y Gaza, entre 2008 y el 31 de agosto de 2023, <a href="https://www.ochaopt.org/data/casualties">6.047 palestinos de los territorios ocupados murieron de forma violenta a manos de las fuerzas de seguridad israelíes</a>, más de la mitad por los bombardeos en Gaza, frente a 308 israelíes muertos. En el mismo período, más de 150.000 palestinos recibieron heridas o afecciones por gases lacrimógenos que precisaron tratamiento médico. Según un estudio realizado en 2020, antes del gran bombardeo israelí de 2021, un 53,5% de los niños de Gaza sufrían <a href="https://www.aljazeera.com/opinions/2021/6/14/trauma-and-mental-health-in-gaza">trastorno de estrés postraumático</a>. “<em>No tengo otro país / Incluso si mi tierra está en llamas</em>”. La estrofa de Manor, dirigida a los judíos israelíes, expresa otra realidad que prefieren ignorar. Los árabes de Palestina tampoco tienen otro país.</p>
<blockquote><p>La cuestión palestina, enquistada en la rutina de la ocupación militar y de la segregación,  había quedado relegada prácticamente al olvido hasta el ataque de Hamás</p></blockquote>
<p>La cuestión palestina, enquistada en la rutina de la ocupación militar y de la segregación, y en los pasillos de la ONU en Nueva York y Ginebra, había quedado relegada prácticamente al olvido cuando el denominado Movimiento de Resistencia Islámica, más conocido por su acrónimo árabe Hamás, lanzó un cruento ataque sin precedentes contra Israel el sábado 7 de octubre de 2023, en el aniversario de la guerra del Yom Kippur, con el nombre de Operación Inundación de Al Aqsa. Esta vez era una organización no estatal (o cuasi-estatal) palestina, apoyada en brigadas como las de Al Qassam (Hamás) o Al Quods (Yihad Islámica) la que atacaba por tierra, mar –con menor fortuna– y aire. Hamás es una organización islamista creada por la sociedad de los Hermanos Musulmanes en Palestina al inicio de la primera intifada (1987–1993), cuando abandonaron el quietismo que le reprochaba la escisión de la Yihad Islámica. Sus orígenes están vinculados a su matriz egipcia, enfrentada con el Estado egipcio. Aunque Israel -y Benjamín Netanyahu en particular- lo haya promovido por momentos para debilitar a la Autoridad Palestina y para justificar una perspectiva exclusivamente antiterrorista, lo cierto es que Israel ha asesinado a varios de sus líderes e impuso el bloqueo de Gaza como respuesta a la victoria de Hamás en las elecciones al consejo legislativo palestino en 2006.</p>
<p>El ataque relámpago de Hamás del 7 de octubre, planificado desde hacía meses, sorprendió a las fuerzas israelíes que controlan y vigilan la Franja de Gaza desde la “desconexión” de 2005 con la tecnología más sofisticada, en un clamoroso fallo de sus servicios de inteligencia y de su comando militar. Bajo la cobertura de miles de cohetes, entre dos mil quinientos y tres mil milicianos palestinos, muchos de ellos jóvenes que no han conocido otra cosa que el bloqueo, los bombardeos israelíes y el zumbido de sus drones, neutralizaron los sensores de la verja, con medios electrónicos y con bombas, y atravesaron varios puntos de la misma con viejos buldóceres, o la sobrevolaron con parapentes motorizados; penetraron kilómetros en las tierras de donde fueron expulsados sus abuelos. Con su incursión, las milicias palestinas asestaron el mayor golpe que se recuerda <a href="https://web.archive.org/web/20231217222630/https:/www.france24.com/en/live-news/20231215-israel-social-security-data-reveals-true-picture-of-oct-7-deaths">contra el ejército (305 muertos) y la policía israelíes (58 muertos) y el Shin Bet (10 muertos)</a>.</p>
<blockquote><p>Los milicianos palestinos mataron a cientos de civiles, incluyendo niños, con una violencia brutal</p></blockquote>
<p>Pero no se limitaron al personal en activo de las fuerzas de seguridad. Los militantes de Hamás y Yihad Islámica atacaron los pueblos y kibutz que rodean la franja, cuyas calles acondicionadas y ajardinadas contrastan con las torres en las que se amontonan los palestinos en Gaza, y con los escombros que dejaron bombardeos de años recientes. Que buena parte de la propaganda israelí no sea cierta no puede obviar hechos que <a href="https://www.hrw.org/news/2023/10/18/israel/palestine-videos-hamas-led-attacks-verified">sí han podido ser verificados</a>. Los milicianos palestinos mataron a cientos de civiles, incluyendo niños, con una violencia brutal. Algunos grupos llevaron a cabo torturas con un gran ensañamiento. <a href="https://www.jpost.com/israel-news/article-769339">Hubo víctimas que fueron quemadas vivas en sus casas</a>. Las mayores masacres se produjeron en el kibutz Be’eri (118 muertos) y en el <a href="https://www.eventer.co.il/event/novaparalello/WCqCL">festival Supernova</a>, evento que tanto disonaba de la dura realidad que viven los palestinos a apenas seis kilómetros, con 260 muertos. En total, unos 1.139 israelíes murieron durante el ataque, según el último recuento oficial. Las milicias palestinas mataron a la mayoría de ellos, pero una cifra aún por determinar murió a manos de <a href="https://apnews.com/article/israel-hamas-hostages-investigation-friendly-fire-3b6fdd4592957340b32a8ee71505b8e9">las propias fuerzas de defensa israelíes</a>, que irrumpieron con la brutalidad con la que suelen intervenir en los campos de refugiados palestinos. De hecho, si los primeros recuentos llegaron a contabilizar casi trescientas personas más es porque entre los cuerpos calcinados habían incluido <a href="https://www.aljazeera.com/news/2023/11/10/israel-revises-death-toll-from-october-7-hamas-attack-to-1200-people">por error</a> milicianos palestinos: más de mil habrían muerto durante el ataque. Unas doscientas cincuenta personas -incluyendo ciudadanos de una veintena de países- fueron secuestradas en esta ofensiva, con la intención de intercambiarlos por presos palestinos.</p>
<p>El ataque y las masacres representaron toda una sacudida para una sociedad israelí militarizada –la mayor parte de la población adulta judía debe realizar entre dos años y dos años y ocho meses de servicio militar obligatorio, y permanecer en la reserva hasta la edad de cuarenta años– tan segura de su superioridad militar y la subordinación completa de los palestinos. El gobierno ultraderechista se encontraba contra las cuerdas a nivel interno pero en política exterior estaba afianzando el <em>statu quo</em> gracias a los acuerdos, llamados de Abraham –con varios Estados árabes–. Ahora ha tratado de aprovechar este shock ampliando su apoyo político, llegando a incluir al opositor y ex ministro de defensa Benny Gantz en un <a href="https://www.reuters.com/world/middle-east/israels-parliament-approves-national-unity-government-2023-10-12/">gobierno de unidad nacional</a>. <a href="https://www.dissentmagazine.org/online_articles/a-response-to-joshua-leifer/">El Estado convertirá el estupor y el dolor en más violencia</a>, con el objetivo inmediato de restaurar su capacidad de disuasión, en Palestina y en la región, y de paso implementar una agenda extremista.</p>
<blockquote><p>Los bombardeos se han ensañado especialmente con los hospitales gazatíes</p></blockquote>
<p>Después de semanas de bombardeos masivos sobre el gueto más densamente poblado del mundo, cuya mediana de edad es de 20 años, el 27 de octubre las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron una ofensiva terrestre y entraron en la Franja de Gaza. El objetivo oficial declarado en inglés ante la comunidad internacional es destruir Hamás y rescatar a las personas secuestradas, pero lo que se discute en hebreo es la limpieza étnica de la población palestina. Desde entonces, hemos asistido a una escalada del horror con mayúsculas. Los bombardeos han continuado incesantemente, solo interrumpidos durante una semana de tregua (entre el 23 de noviembre y el 1 de diciembre), para facilitar el intercambio de presos o secuestrados, según la perspectiva. Los misiles israelíes han ido derribando edificio tras edificio, casa tras casa, refugio tras refugio, de una forma al mismo tiempo calculada –mediante el <a href="https://www.theguardian.com/world/2023/dec/01/the-gospel-how-israel-uses-ai-to-select-bombing-targets">uso de inteligencia artificial</a> a partir de la información personal acumulada tras años de vigilancia– e indiscriminada, aniquilando familias enteras en cada ocasión. Más de trescientas cincuenta y nueve mil unidades residenciales, esto es, más de la mitad de las viviendas de Gaza, han sido destruidas o dañadas, por lo que al menos más de medio millón de personas no tendrán casa a la que regresar. Los bombardeos se han ensañado especialmente con los hospitales gazatíes, hasta el punto de que a principios de 2024 tan solo quedaban nueve centros hospitalarios parcialmente operativos en toda la Franja, de un total de treinta y seis, y todos ellos se encuentran en el sur, en Rafah. La incursión terrestre israelí ha venido acompañada de sucesivas órdenes “de evacuación” –primero del norte de la Franja de Gaza, luego progresivamente hacia el sur– que no son sino expulsiones forzadas de población civil que incluso llega a ser bombardeada en su desesperada huida.</p>
<p>El ejército israelí está llevando a cabo un auténtico genocidio, como sostuvo la república sudafricana el 11 de enero <a href="https://youtu.be/0Q_zTb9dfGU?si=p3-X2Qz1BA7ZUHuo">ante la Corte Internacional de Justicia</a> en La Haya. Cuenta para ello con el beneplácito <a href="https://www.whitehouse.gov/briefing-room/speeches-remarks/2023/10/18/remarks-by-president-biden-on-the-october-7th-terrorist-attacks-and-the-resilience-of-the-state-of-israel-and-its-people-tel-aviv-israel/">estadounidense</a> y <a href="https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2023/10/15/statement-agreed-by-the-27-members-of-the-european-council-on-the-situation-in-the-middle-east/">europeo</a>, que al no condenar las masacres cometidas por Israel y limitarse a reclamar que <a href="https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2023/11/12/statement-by-the-high-representative-on-behalf-of-the-european-union-on-humanitarian-pauses-in-gaza/">se respete el derecho internacional humanitario</a> o que se <a href="https://www.aljazeera.com/news/2024/1/8/us-officials-renew-calls-for-israel-to-reduce-civilian-casualties-in-gaza">reduzca el número de víctimas civiles</a>, en el fondo transmiten al mundo el mensaje de que unas vidas valen más que otras. Esta es la gran diferencia con respecto a las matanzas asimétricas perpetradas por Israel en 2008-2009, 2012, 2014, o 2021. A principios de 2024, las autoridades palestinas habían confirmado la muerte de unas 23.700 personas, incluyendo más de 9.600 niños, 142 trabajadores de UNRWA (organización internacional que lleva prestando asistencia allí desde 1949, antes de la adopción de la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951), y un centenar de periodistas. Si sumamos las miles de personas desaparecidas bajo los escombros, la cifra de muertos sería muy superior, más de 30.000 según la organización Euromed, en su gran mayoría civiles. Esto es, en tres meses el ejército israelí habría asesinado al 1,3 % de la población total de la Franja de Gaza.</p>
<blockquote><p>Una de cada cuatro familias, más de medio millón de personas, enfrentan condiciones de “hambre catastrófica”</p></blockquote>
<p>A todo ello hay que añadir más de 60.000 personas heridas (2,6 % de la población) –lo que incluye 8.600 niños– muchas de ellas con graves heridas y mutilaciones, con un sistema de salud destruido, sin apenas combustible que haga funcionar las escasas instalaciones que permanecen en pie, o anestesia que alivie el dolor de las intervenciones quirúrgicas de urgencia. Según UNICEF, <a href="https://news.un.org/en/story/2023/12/1144927">más de 1.000 niños</a> han sufrido la amputación de al menos una de sus piernas, y muchos de ellos tuvieron que ser operados sin anestesia. Los trabajadores sanitarios que permanecen en el terreno atienden a numerosos niños mutilados que han perdido a toda su familia. Los casi dos millones de personas (el 85% de la población de la Franja de Gaza) que, según UNRWA, se encuentran desplazadas, están <a href="https://www.ohchr.org/en/press-releases/2023/11/israel-must-stop-using-water-weapon-war-un-expert">bebiendo agua contaminada o con exceso de salinidad</a>, debido a los cortes de suministro desde Israel y a la falta de combustible que haga funcionar las bombas de agua y las desalinizadoras. Apenas tienen acceso a alimentos, debido al bloqueo inhumano decretado por el gobierno israelí, a lo que se une la <a href="https://www.aljazeera.com/gallery/2023/11/2/gaza-bakeries-destroyed-by-israeli-strikes">destrucción deliberada de panaderías</a>. Una de cada cuatro familias, más de medio millón de personas, enfrentan condiciones de “hambre catastrófica” y más de 900.000 se encuentran en niveles de emergencia, <a href="https://www.unocha.org/publications/report/occupied-palestinian-territory/hostilities-gaza-strip-and-israel-reported-impact-12-january-2024-2359">según Naciones Unidas</a>. La reducida entrada de camiones con ayuda humanitaria (100-200 por día, frente a los 500 diarios antes de la última conflagración) encuentra enormes restricciones para su adecuada distribución en el interior de la Franja. Las enfermedades infecciosas se están multiplicando, y con la creciente <a href="https://www.theguardian.com/global-development/2023/dec/23/food-aid-failing-to-reach-gaza-residents-despite-catastrophic-hunger-crisis">hambruna</a> y la falta de abrigo, la mortalidad, especialmente la infantil, puede aumentar vertiginosamente este invierno.</p>
<p>La destrucción a conciencia de la Franja de Gaza incluye la demolición de toda infraestructura civil. Además de los hospitales, Israel ha bombardeado, volado o demolido docenas de edificios e instalaciones públicas, como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=PNZzufcyplg">la principal universidad</a>, el <a href="https://twitter.com/h_lovatt/status/1725073832896041212">consejo legislativo palestino</a>, el <a href="https://www.aa.com.tr/en/middle-east/israeli-army-blows-up-main-courthouse-in-gaza-strip/3073160">palacio de justicia</a>, los <a href="https://www.aa.com.tr/en/middle-east/-israel-destroyed-central-archives-of-gaza-city-head-of-gaza-municipality/3068555">archivos centrales de Gaza</a>, las <a href="https://www.washingtonpost.com/world/2023/11/30/gaza-library-palestinian-culture/">bibliotecas públicas</a> o la mayoría de <a href="https://reliefweb.int/report/occupied-palestinian-territory/israel-demolishes-gaza-cemeteries-confiscates-dead-bodies-palestinians">los cementerios</a>. Los miles de muertos están siendo enterrados en fosas comunes, o desperdigados bajo el asfalto de las calles. El etnocidio incluye el borrado de la memoria histórica, la producción de <em>terra nullius</em> que justifique la colonización. A ello hay que sumar trescientos cuarenta muertos en Cisjordania en el mismo período, entre represalias, persecución de militantes sospechosos y ataques por parte de colonos. Según la <a href="https://twitter.com/Yesh_Din/status/1716437234658799700">ONG israelí Yesh Din</a>, solo entre el 7 y el 22 de octubre los colonos israelíes atacaron a palestinos en más de 100 incidentes en al menos 62 ciudades y pueblos de Cisjordania, en ocasiones acompañados de soldados. La<a href="https://www.timesofisrael.com/liveblog_entry/idf-providing-thousands-of-weapons-to-first-response-teams-in-communities/"> distribución de miles de armas</a>, incluyendo rifles automáticos, <a href="https://archive.is/ZAvi1">entre la población civil israelí</a>, alimenta los abusos. La represión se extendió a los 4.000 trabajadores palestinos residentes en Gaza que se encontraban en Israel en el momento de los ataques y que fueron <a href="https://www.aa.com.tr/en/middle-east/4-000-palestinian-workers-held-by-israel-for-questioning-into-hamas-attack/3023180">detenidos para ser interrogados</a>. Durante la breve tregua, 3.200 de ellos pudieron regresar, <a href="https://www.aljazeera.com/news/2023/11/3/arrested-tortured-and-insulted-say-workers-returned-to-gaza-by-israel">y denunciaron torturas</a>. Aunque durante la tregua unos 240 palestinos (107 niños) fueron liberados, en Cisjordania entre octubre y diciembre <a href="https://www.ohchr.org/sites/default/files/documents/countries/palestine/2023-12-27-Flash-Report-Infographics.pdf">más de 4.700 palestinos fueron arrestados</a>, en su mayoría sin relación alguna con la comisión de delitos.</p>
<blockquote><p>La violencia masiva que despliega Israel es aquella que reafirma la misión colonial fundacional del proyecto sionista, lo cual requiere la deshumanización del colonizado</p></blockquote>
<p>No se trata, por tanto, de cualquier tipo de violencia. Al margen del objetivo oficial -liquidar Hamás- la violencia masiva que despliega Israel es aquella que reafirma la misión colonial fundacional del proyecto sionista, lo cual requiere la deshumanización del colonizado. La operación militar y el estrechamiento del cerco de Gaza, con cortes de electricidad y agua, el bloqueo del paso de alimentos y combustible, ha venido acompañada de continuos mensajes de odio racial y de incitación al genocidio por parte de las más altas instancias. “<em>Combatimos animales humanos, y actuamos en consecuencia</em>” <a href="https://www.timesofisrael.com/liveblog_entry/defense-minister-announces-complete-siege-of-gaza-no-power-food-or-fuel/">declaró</a> el ministro de defensa israelí Yoav Gallant. “<em>Una nación entera es responsable</em>”, sentenció el presidente de Israel Isaac Herzog, que recuerda a la declaración de Gaza como “<a href="https://www.theguardian.com/world/2007/sep/19/usa.israel1">entidad enemiga</a>” allá por 2007. Desde entonces, innumerables voces israelíes han reiterado propósitos similares, de manera cada vez más desinhibida, como <a href="https://www.ohchr.org/en/press-releases/2023/12/gaza-strip-states-are-obliged-prevent-crimes-against-humanity-and-genocide">reconoció alarmado</a> el Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial. Para convencer a la opinión pública internacional, el gobierno israelí equipara absurdamente el islamismo político-social de Hamás con el salafismo revolucionario del Estado Islámico, que Hamás ha sofocado hasta ahora.</p>
<p>La mayoría de los palestinos residentes -en la actualidad desplazados- en Gaza son refugiados o descendientes de refugiados, nietos de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nakba">Nakba</a> –en la que 750.000 árabes fueron expulsados de forma violenta y organizada de sus tierras–. Cuando el parlamentario Ariel Kallner reclamó <a href="https://www.middleeastmonitor.com/20231009-israel-mk-calls-for-a-second-nakba-in-gaza/">una segunda Nakba</a> -en realidad, sería la tercera, después del éxodo de 1967- “que haga sombra a la Nakba de 1948” reiteraba sin complejo lo que la extrema derecha israelí lleva años propugnando. Un reciente artículo del Jerusalem Post <a href="https://www.jpost.com/opinion/article-779510">promovió</a> la península del Sinaí como el lugar ideal para la expulsión de la población palestina de Gaza, que se convertiría en el equivalente de Cox’s Bazar en Bangladesh, donde se hacina un millón de rohingyá expulsados por Myanmar. Sin embargo, Egipto -que controló indirectamente la franja entre 1948 y 1959, y de manera directa entre 1959 y 1967- ya ha avisado de que <a href="https://apnews.com/article/palestinian-jordan-egypt-israel-refugee-502c06d004767d4b64848d878b66bd3d">no está dispuesto a aceptar</a> la expulsión de palestinos en su territorio. Los palestinos, por su parte, solo aceptan salir de Gaza para retornar a los territorios ocupados en 1948. Las intenciones de Israel son cada vez más explícitas. En diciembre un diputado del Likud <a href="https://www.haaretz.com/israel-news/2023-12-26/ty-article/israeli-mk-israel-has-received-inquiries-from-countries-to-accept-refugees-from-gaza/0000018c-a50e-d408-a99f-ed5ec4f00000">confirmó</a> ante su partido que están contactando países latinoamericanos y africanos para llevar a cabo una “migración voluntaria” (sic).</p>
<p>Pero más allá de sembrar destrucción, las opciones de Israel son limitadas. Si Egipto y otros países árabes no aceptan la instalación de nuevos campos de refugiados palestinos en sus territorios, como los que se pudren en Líbano o Siria, y si otros países no se avienen a aceptar un elevado número de expulsados, toda ocupación militar de la Franja implicará la administración directa de la población que permanezca en ella, algo que Israel ha tratado de evitar. De ahí que una opción consista en dividir la Franja y vaciar completamente una buena parte de la misma, mientras vuelve inhabitable el resto para presionar a la comunidad internacional con hechos consumados, lo cual no va a evitar el reinicio de futuros ciclos de violencia.</p>
<blockquote><p>La propuesta política del sionismo reivindicaba para los judíos una vía nacionalista mediante un Estado propio, etnocrático, edificado sobre territorios ajenos</p></blockquote>
<p>Esta tesitura concentra todas las contradicciones del Estado de Israel, derivadas del objetivo esencial del movimiento sionista: la formación de un Estado judío en Tierra Santa, que gobierne una mayoría de población judía. Las tesis sionistas surgen como consecuencia de las nefastas consecuencias que tuvo para los judíos europeos el desarrollo de los nacionalismos durante el siglo XIX y su equiparación a una constante amenaza para las minorías. Su propuesta política reivindicaba para los judíos una vía nacionalista equivalente, mediante un Estado propio, etnocrático, edificado sobre territorios ajenos, que solo podía justificarse sobre las mismas bases ideológicas modernizadoras, imperiales y racistas que en Europa conducirán a la Shoah. Theodor Herzl <a href="https://www.gutenberg.org/files/25282/25282-h/25282-h.htm#The_Jewish_State">escribió en 1896</a>: “<em>Entonces, si las potencias están dispuestas a conferir al pueblo judío la soberanía de un territorio neutral, la Sociedad deliberará sobre el país que ha de ser ocupado. Dos países pueden ser tomados en cuenta: Palestina y Argentina. En ambos países se han llevado a cabo notables ensayos de colonización según el falso criterio de la infiltración paulatina de los judíos. La infiltración tiene que acabar mal, pues llega siempre el instante en que el gobierno, presionado por la población que se siente amenazada, prohíbe la inmigración de judíos. Por consiguiente, la emigración solo tiene sentido cuando se asienta sobre nuestra afianzada soberanía</em>”. Cuando Herzl escribió este pasaje la república de Argentina hacía una década que había concluido la “campaña del desierto”, por la cual inmensas extensiones de tierras fueron arrebatadas a los indígenas pampa, ranquel, mapuche y tehuelche, mientras en Palestina se desarrollaba la primera <em>aliyá</em> (1881–1903), cuando judíos de la Europa oriental y de Yemen se asentaron en el mutasarrifato de Jerusalén. Aquí Herzl criticaba la forma en que la inmigración judía en Palestina se estaba produciendo entonces, dado que los judíos se integraban en la comunidad política y social preexistente, sin actuar como colonos. La propuesta sionista de construcción de un Estado de hegemonía judía en Palestina, en cambio, convertirá a sus habitantes árabes no en ciudadanos sino en algo menos que nativos.</p>
<p>Y es que si la “cuestión judía” remitía a la situación de las minorías en los Estados-nación europeos en formación, la “cuestión palestina” que la reemplazó remite a la construcción del “nativo” en contexto colonial. El padre ideológico de la derecha israelí, el judío nacido en Odesa (actual Ucrania) Vladimir (Ze’ev) Jabotinsky, <a href="http://en.jabotinsky.org/media/9747/the-iron-wall.pdf">reconocía en 1923</a> que “<em>las poblaciones nativas, civilizadas o incivilizadas, siempre han resistido de manera obstinada a los colonizadores, sean civilizados o salvajes. </em>(…) <em>Los Padres Peregrinos, los primeros pioneros reales en Norteamérica, eran gente de la mayor moralidad, que no querían hacer daño a nadie, y menos de todo a los indios pieles rojas, y pensaban honestamente que habría espacio en las praderas tanto para los rostros pálidos como para los pieles rojas. Y sin embargo la población nativa peleó con la misma ferocidad contra los buenos colonizadores como contra los malos</em>” (…) “<em>Lo mismo pasa con los árabes. </em>(…) <em>ellos saben lo que queremos, del mismo modo que nosotros sabemos lo que no quieren. Al menos sienten el mismo amor celoso e instintivo por Palestina, como los viejos aztecas sintieron por el antiguo México, y los siux por sus praderas onduladas</em>”. “<em>Cada población nativa del mundo resiste a los colonizadores mientras tengan la menor esperanza de deshacerse del peligro de ser colonizados</em>”. Jabotinsky proponía un “<em>muro de hierro</em>” que separase el poder soberano de los nativos árabes. Este texto lo escribió después de los ataques árabes contra los -ahora ya sí- colonos judíos en Jerusalén (1920) y Jaffa (1921), respuesta violenta contra la apropiación de tierras -desahucios incluidos- por parte de instituciones cuasi-soberanas como el Fondo Nacional Judío (creado en 1901) y el Histadrut (1920), el sindicato pilar del sionismo laborista.</p>
<blockquote><p>El sionismo, supuestamente secular, no duda en apelar a referencias bíblicas para justificar una manera particular de abordar las relaciones entre colonizador y nativo</p></blockquote>
<p>Para el sionismo, el Estado judío requiere una población de mayoría judía, entendiendo por “judío” aquello que dicho Estado define como tal, lo cual de entrada <a href="https://www.haaretz.com/israel-news/2021-03-02/ty-article/.premium/for-73-years-israel-has-been-unable-to-define-who-is-a-jew/0000017f-db1e-df0f-a17f-df5f28a00000">no es evidente</a> y ha necesitado una sucesión de leyes y sentencias judiciales, incluyendo la <a href="https://www.nbn.org.il/life-in-israel/government-services/rights-and-benefits/the-law-of-return/">Ley de Retorno</a> (1950, modificada en 1954 y 1970) que asegura cualquier judío del mundo pueda asentarse en Israel como ciudadano israelí. La limpieza étnica de 1947–48 y la ley de retorno forman parte de un necesario proceso de “judaización” de Israel, tal y como lo entienden los sionistas. El sionismo, supuestamente secular, no duda en apelar a referencias bíblicas para justificar una particular manera de abordar las relaciones entre colonizador y nativo. En 2011, Benjamín Netanyahu <a href="https://www.theguardian.com/world/2011/may/24/binyamin-netanyahu-israel-palestinians-congress">declaró</a> ante el Congreso estadounidense que “<em>en Judea y Samaria </em>[Cisjordania] <em>el pueblo judío no son ocupantes extranjeros. No somos los británicos en India. No somos los belgas en Congo. Esta es la tierra de nuestros ancestros</em>”. Los judíos askenazíes europeos de las tres aliyas y quienes llegaron tras el Holocausto, así como sefarditas, mizrajíes o etíopes, serían de este modo “nativos retornados”, más indígenas que los árabes palestinos, reducidos a nativos de segunda aunque su arraigo en la tierra se remonte a siglos.</p>
<p>Que ante la cámara de representantes de los Estados Unidos de América Benjamín Netanyahu negase el carácter colonial de la expansión israelí en Cisjordania, comparándola con las colonizaciones europeas de la era de los imperialismos, soslaya precisamente la experiencia de la expansión de la frontera estadounidense durante el siglo XIX. Efectivamente, tanto en el caso norteamericano como en el palestino, no se trata de la extracción de recursos naturales o de trabajo forzado en beneficio de una potencia imperial lejana, sino de una continua apropiación territorial acompañada de un vaciamiento o exclusión de una población preexistente por parte de Estados soberanos. En 1937 David Ben-Gurion <a href="https://mondoweiss.net/2012/03/we-must-expel-arabs-and-take-their-place-institute-for-palestine-studies-publishes-1937-ben-gurion-letter-advocating-the-expulsion-of-palestinians/">dejó claro</a> que “<em>un Estado judío solo en una parte de la tierra no es el fin, sino el principio</em>”. Aunque miembro de Naciones Unidas y reconocido por la comunidad internacional, Israel <a href="https://www.haaretz.com/opinion/2017-10-08/ty-article/.premium/israels-nation-state-bill-needs-borders/0000017f-e4b6-dc7e-adff-f4bfc52b0000">carece de fronteras</a> definidas en sus leyes básicas o mediante tratados con los Estados vecinos: la llamada línea verde es una línea de demarcación temporal fijada en el armisticio de 1949.</p>
<p>En este sentido, la principal misión militar israelí ha sido la demográfica. “<em>Desde el principio del movimiento sionista, la esperanza de expulsar a los árabes de Palestina ha sido una constante</em>”, <a href="https://www.jstor.org/stable/10.1525/jps.2007.36.3.6">recuerda el historiador israelí Tom Segev</a>. Pero esto no ha sido posible salvo de forma parcial. Además, Israel ha ido ampliando la construcción de asentamientos de colonos judíos en Jerusalén Este y en Cisjordania (Judea y Samaria en el relato bíblico del mítico reino de Israel), hasta el punto de hacer inviable cualquier opción de Estado palestino con una soberanía equivalente. De manera que los gobernantes sionistas han desarrollado diversas técnicas legislativas y administrativas de expulsión, desposesión, represión, segregación y fragmentación de las poblaciones árabes residentes en todos los territorios controlados directa o indirectamente por Israel. Para ello Israel se apoya en una industria tecnológica puntera en vigilancia y control, cuyos productos exportan a otros países deseosos de hacer lo mismo con sus respectivas poblaciones indeseables, aunque haya quedado en entredicho con el fiasco del 7 de octubre.</p>
<blockquote><p>Hoy cabe calificar a Israel como un régimen de apartheid <em>sui generis</em></p></blockquote>
<p>Algunas de estas técnicas se inspiran en precedentes coloniales. Los permisos que controlan la movilidad palestina en Cisjordania recuerda el sistema del <a href="https://www.sahistory.org.za/article/pass-laws-south-africa"><em>pass</em> sudafricano</a>, que se basó en los <em>pass </em>indígenas aplicados antes <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Native_American_civil_rights#cite_ref-45">en Estados Unidos</a> y <a href="https://www.cbc.ca/news/indigenous/dark-history-canada-s-pass-system-1.3454022">en Canadá</a>. Los enclaves de “autogobierno palestino” resultantes del acuerdo de Oslo II (1995) fueron comparados con los bantustanes sudafricanos, <a href="https://readingroom.law.gsu.edu/cgi/viewcontent.cgi?referer=&amp;httpsredir=1&amp;article=1015&amp;context=jculp">que a su vez</a> desarrollaron la experiencia pionera de las “reservas indias” de Estados Unidos. Las poblaciones árabes que quedaron en el interior de la línea verde -lo que hoy denominamos “árabes israelíes”- fueron <a href="https://www.palquest.org/en/highlight/14340/palestinians-under-military-rule-israel">sujetas a administración militar entre 1948 y 1966</a>, en una forma sencilla y temprana de apartheid cuyo fin no dio lugar a una igualdad plena de derechos.</p>
<p>De hecho, hoy cabe calificar a Israel como un régimen de apartheid <em>sui generis. </em>Es lo describieron sendos informes publicados en 2021–2022 por las organizaciones de derechos humanos <a href="https://www.btselem.org/apartheid">B’Tselem</a>, <a href="https://www.hrw.org/report/2021/04/27/threshold-crossed/israeli-authorities-and-crimes-apartheid-and-persecution">Human Rights Watch</a>, y <a href="https://www.amnesty.org/es/latest/campaigns/2022/02/israels-system-of-apartheid/">Amnistía Internacional </a>, confirmando lo que ya muchos asumían <a href="https://www.lavanguardia.com/internacional/20121023/54353820803/judios-apartheid-israel-cisjordania.html">desde hace tiempo</a>. Y es visto como modelo social para las fuerzas reaccionarias del mundo, desde América a India. Según la organización israelí B’Tselem, se trata de un régimen “de supremacía judía” que se extiende desde el Mar Mediterráneo hasta el río Jordán. Israel concede a los palestinos un conjunto de derechos diferenciados según las distintas unidades administrativas controladas por el Estado israelí: Israel (territorio definido en 1948), Jerusalén Este, Cisjordania y Gaza. En todos ellos, sus derechos son inferiores a los derechos concedidos a los ciudadanos judíos. Una cuestión clave es la de la propiedad de la tierra. “<em>En el interior de su territorio soberano, Israel ha promulgado leyes discriminatorias, la más destacada de ellas es la <a href="https://www.adalah.org/uploads/oldfiles/Public/files/Discriminatory-Laws-Database/English/04-Absentees-Property-Law-1950.pdf">ley sobre la propiedad de los ausentes</a> que autoriza a expropiar grandes extensiones de tierra de propiedad palestina, incluidos millones de dúnams en comunidades cuyos residentes fueron expulsados o huyeron en 1948 y se les impidió regresar. Israel también ha reducido considerablemente las zonas designadas para los consejos y comunidades locales palestinas, quienes tienen hoy acceso a menos del 3% de la superficie total del país. La mayor parte de los terrenos designados están ya saturados de construcciones. Como resultado, más del 90% de la tierra en el territorio soberano de Israel se encuentra actualmente bajo control del Estado. Israel ha utilizado esta tierra para construir cientos de comunidades para ciudadanos judíos, pero ni una sola para ciudadanos palestinos</em>”. Otra forma de apropiación es mediante <a href="https://statistics.btselem.org/en/demolitions/pretext-unlawful-construction?structureSensor=%255B%2522residential%2522%252C%2522non-residential%2522%255D&amp;tab=overview&amp;stateSensor=%2522west-bank%2522&amp;demoScopeSensor=%2522false%2522">la demolición de casas</a>, por carecer de los papeles adecuados, por motivos militares, o como castigo por acciones armadas.</p>
<blockquote><p>Israel amenaza con continuar la carnicería a lo largo de 2024</p></blockquote>
<p>Este aspecto supremacista quedó explicitado en la última ley básica (constitucional) de 2018, impulsada por las derechas israelíes, y cuyo título no deja lugar a dudas: “<em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_del_Estado-naci%25C3%25B3n">Israel como el Estado-nación del pueblo judío</a></em>”, con “<em>Jerusalén, completa y unida</em>” como su capital, lo que por otra parte contraviene el derecho internacional. Atrás quedó la definición legal del Estado como judío “<em><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Jewish_and_democratic_state">y democrático</a></em>”, de textos legales anteriores. La referencia a la “<em>Tierra de Israel como patria histórica del pueblo judío</em>” es lo suficientemente ambigua como para admitir una eventual incorporación completa de Cisjordania al marco jurídico general. La necesidad de adoptar semejante ley declarativa se debe a que, <a href="https://www.timesofisrael.com/knesset-votes-contentious-jewish-nation-state-bill-into-law/">en palabras de Netanyahu</a>, “<em>en los últimos años hubo quienes intentaron poner esto </em>[Israel como Estado-nación judío] <em>en duda, socavar el núcleo de nuestro ser</em>”. Con ello respondía a las crecientes críticas del apartheid, también entre los israelíes, a unas movilizaciones palestinas <a href="https://www.aljazeera.com/news/2021/5/16/palestinian-protests-in-israel-showcase-unprecedented-unity">cada vez más unitarias</a>, incluyendo la minoría árabe en Israel, y a lo que los sionistas consideran como amenaza demográfica palestina.</p>
<p>Y es que, a pesar de todo, la población árabe crece a un ritmo más rápido que la judía, algo difícil de asumir desde el sionismo más recalcitrante o desde los grupos judíos ortodoxos que se afanan por incrementar su natalidad. Desde el año 2000, los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza han pasado de tener 3,1 millones de habitantes a 5,5 millones, de los que cinco millones son palestinos. En 23 años la asediada población de Gaza, mucho más empobrecida que la de Cisjordania, se ha multiplicado por dos –de 1,1 a 2,3 millones de personas–. En Cisjordania, aunque el <a href="https://peacenow.org.il/en/settlements-watch/settlements-data/population">número de colonos israelíes en asentamientos ilegales se haya más que doblado</a> –pasando de 198.300 colonos en 2000 a 465.000 en 2021–, la población palestina sigue siendo mayoritaria con un 86%. Si incluimos Jerusalén Este, el número de colonos israelíes <a href="https://www.ohchr.org/en/news/2023/03/human-rights-council-hears-current-israeli-plan-double-settler-population-occupied">se eleva a 700.000</a> –frente a 512.000 en 2012–. Tomado el sistema de apartheid israelí en su conjunto, en 2022 los palestinos y árabes-israelíes residentes en Israel y los Territorios Ocupados constituían una ligera mayoría: 7,5 millones, o el 51% de la población total. Mientras, la población judía con derecho de ciudadanía plena <a href="https://www.timesofisrael.com/jews-now-a-minority-in-israel-and-the-territories-demographer-says/">supone el 47%</a>. Un porcentaje inferior, pero no tanto como para hablar propiamente de minoría. Esta es una relación muy diferente a la de Sudáfrica, donde el fin del apartheid se dio con un 77% de población “negra” y un 11% de población “blanca” –si nos atenemos al Censo de 1996–, según las categorías raciales heredadas del apartheid.</p>
<p>He aquí el embrollo, la tragedia en la que nos encontramos, con la contribución de la comunidad internacional y sobre todo de las potencias occidentales, cuya responsabilidad (o, más bien, irresponsabilidad) es enorme. Y no es el descenso al abismo lo que va a resolverlo. Lo urgente es que haya un alto el fuego lo antes posible. Más de cien días y varias resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas después, <a href="https://www.theguardian.com/world/2024/jan/07/israel-says-gaza-fighting-could-last-a-year-amplifying-fears-of-regional-war">Israel amenaza con continuar la carnicería a lo largo de 2024</a>. Inicialmente, Estados Unidos pidió a Israel que retrasase su operación terrestre, porque quería terminar de desplegar dos portaaviones, dos mil marines, e instalar misiles Patriot en sus bases de Medio Oriente. Posteriormente, la administración Biden ha aprobado <a href="https://www.aljazeera.com/news/2023/12/30/biden-administration-bypasses-congress-on-weapon-sales-to-israel">sucesivos envíos de armas y municiones</a> sin necesidad de autorización del Congreso. De este modo asiste y cubre a Israel, sin que este tenga que preocuparse en exceso por Hezbolá o Irán, aunque el intercambio de fuego con el sur del Líbano sea constante. Desde el 7 de octubre, Hezbolá habría tenido un centenar de bajas como consecuencia de bombardeos israelíes. Por su parte, Israel ha movilizado nada menos que a 360.000 reservistas, una cifra a escala rusa o ucraniana, que está teniendo un impacto económico notable.</p>
<blockquote><p>El Estado de Israel realmente existente no puede tolerar un Estado palestino que no sea subordinado y desarmado</p></blockquote>
<p>Lo impostergable es algo diferente. Israel no puede sojuzgar indefinidamente a todo un pueblo <strong>“</strong><a href="https://www.haaretz.com/opinion/2023-10-09/ty-article-opinion/.premium/israel-cant-imprison-2-million-gazans-without-paying-a-cruel-price/0000018b-1476-d465-abbb-14f6262a0000?utm_source=dlvr.it&amp;utm_medium=twitter">sin pagar un precio cruel</a><strong>”</strong>, en palabras del periodista israelí Gideon Levy. Al mismo tiempo, Hamás no puede emular al Frente de Liberación Nacional argelino, como asegura <a href="https://twitter.com/arash_tehran/status/1715354932595847322">Jaled Meshal</a>, ex líder de Hamás en el exilio Jaled Meshal y uno de los responsables del <a href="https://www.middleeasteye.net/news/hamas-2017-document-full">documento político de 2017</a>, porque no hay metrópolis de la que zafarse. Y nada cabe esperar de la opción de los “dos Estados”, tal y como plantean tanto Al Fatah como las cancillerías que pretenden mostrarse ecuánimes, porque deja sin tocar la naturaleza esencialmente colonial y supremacista del Estado israelí. Como ha quedado demostrado, el Estado de Israel realmente existente no puede tolerar un Estado palestino que no sea subordinado y desarmado. Por su parte, los palestinos no aceptan convalidar la Nakba, la discontinuidad territorial y la discriminación. Y las potencias mundiales reunidas en <a href="https://www.un.org/unispal/es/un-system/un-system-partners/the-quartet/">el Cuarteto</a>, y singularmente Estados Unidos, nunca presionaron seriamente en esa dirección en las últimas tres décadas. Aunque un porcentaje mayoritario de palestinos continúa aspirando a un Estado propio contiguo al israelí, como garantía de su propia existencia como pueblo, en diciembre el 65 % de los israelíes se oponía a la creación de un Estado palestino, <a href="https://news.gallup.com/poll/547760/life-israel-oct-charts.aspx">según Gallup</a>.</p>
<blockquote><p>Los judíos israelíes tienen que asumir que su seguridad en su “hogar nacional” no depende de un Estado supremacista, sino de todo lo contrario</p></blockquote>
<p>Si partimos no de la retórica y de la condena moral, sino de la realidad del apartheid y de la colonización, así como de las resistencias que inevitablemente generan, entonces el camino por recorrer es otro: el camino del desmantelamiento del apartheid, el de la democratización de la tierra que va del río Jordán al mar Mediterráneo, con libertad para todos. No el del binacionalismo estricto, o el del confesionalismo libanés, sino el de la deconstrucción de ese nacionalismo importado de Europa, asociado a una identidad étnica dominante, inaplicable en esa tierra abigarrada donde las distancias son tan cortas que solo los muros pueden generar una ilusión de homogeneidad. Un futuro Estado Israel/Palestina, no podrá ser exclusivamente judío, como tampoco podrá ser exclusivamente árabe. Las aspiraciones nacionales palestinas no tienen por qué basarse en la identificación férrea con un Estado unitario, pero esto precisa cambiar los términos de la conversación. La descolonización tampoco podrá consistir en una eventual inversión de roles, con víctimas transformadas en victimarios a la cabeza de un Estado post-sionista o postcolonial -islámico o nacionalista secular- construido sobre nuevas expulsiones y que reproduzca las peores taras de aquello que se pretende reemplazar. Judíos israelíes y árabes palestinos están obligados a convivir en la misma tierra, y ello solo será posible en una paz con algo de justicia si es bajo un mismo régimen político democrático, quizás federal.</p>
<p>Esta tarea política que hoy se antoja imposible es ciertamente ingente, tardará en iniciarse -si algún día lo hace- y requerirá décadas. El dolor, la rabia y el miedo, el deseo de venganza, aderezados de extremismo religioso, ciegan y cierran alternativas sensatas. Dicha tarea necesitará una movilización social israelo-palestina que anule el racismo, el antisemitismo y la islamofobia. Que trabaje, en múltiples niveles y con apoyo internacional; una transformación constituyente, que aborde la propiedad de la tierra, la justicia transicional, el desarme, las respectivas memorias, el retorno de los exiliados y la política de inmigración, el desarrollo de una cultura de paz, el diálogo interconfesional. También implica acallar las armas, abandonar el enfoque antiterrorista que despolitiza y deshumaniza, llevar a cabo negociaciones sustanciales entre diferentes facciones políticas, también político-religiosas (judías y musulmanas), con una fuerte implicación de potencias regionales con capacidad real de mediación, como Turquía o Catar, si Estados Unidos no cambia de orientación. Para que un horizonte compartido, en lugar del exterminio, pueda vislumbrarse como factible, es necesario que los judíos israelíes, cuya posición es dominante y a la vez frágil, asuman que su seguridad en su “hogar nacional” no depende de un Estado supremacista, sino de todo lo contrario<strong>,</strong> del reconocimiento mutuo con sus vecinos árabes.</p>
<p>“<em>No tengo otro país / Incluso si mi tierra está en llamas</em>” (Manor). “<em>Había un muro grande y alto que intentó detenerme</em>” (Guthrie). Hoy la tierra está en llamas y el odio erige el mayor muro imaginable. Esperemos que caiga, como tantos otros.</p>
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